Manual de comprensión artística
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Menudo revuelo han armado con la obra de Eugenio Merino,Stairway to Heaven.
Reproduzco a continuación, fragmentos de uno de los muchos artículos que han tratado la noticia:
“La embajada de Israel en Madrid envió un comunicado subrayando su rechazo frente a obras que el artista catalán Eugenio Merino,Concretamente, muestra su rechazo contra la pieza titulada Escalera hacia el cielo.
La embajada israelí considera que la obra de Merino tiene “elementos ofensivos para judíos, israelíes y seguramente para otros”. “Valores como la libertad de expresión o la libertad artística sirven en ocasiones de simple disfraz de prejuicios, de estereotipos o de la mera provocación por la provocación”, alega. Igualmente, señala que un mensaje “ofensivo no deja de ser hiriente por pretender ser una obra artística”. “Consideramos que éste es uno de estos casos y lo manifestamos siendo conscientes de que éste tipo de provocaciones tiene éxito, precisamente porque el sentido común no puede dejarlas sin respuesta”, considera.
Merino,ha afirmado tras conocer la reacción de Israel que su obra representa una “imagen positiva” y “el que quiera verla negativa, es su problema”. En este sentido, el artista reconoció que no es “antisemita” y que sólo se dedica al arte. “Yo me dedico al arte y acepto que piensen lo que quieran. He hecho una pieza que se supone que habla de la unidad de las religiones y de la alianza de civilizaciones en cualquier caso.”
El tema del orden de los factores parece haber sido decisivo en cuanto a la polémica.”Siempre hay problemas con dónde pones a uno y dónde a otro, y hay que elegir”, alega el autor, que incluso se prestó a retirar la obra si tantos problemas iba a dar.Por cierto que a los tres minutos de apertura de la exposición , ya estaba vendida y la compradora le había comentado al director de la galería que tenía la intención de colocar la pieza en una institución o fundación, pero precisó “que sólo fue un comentario”.
Esta obra irá a parar-según rumores no confirmados-, a una institución, la Fundación Shimon Peres, una fundación internacional infantil que promueve la tolerancia y la no violencia.
Mi pequeño manual personal
Ayer por la mañana,escuchaba cómo en el programa de Ana Rosa Quintana, dos colaboradores de lo político se llenaban la boca tildando de poco menos que barbárie la polémica obra y luego muchos otros se han sumado a esa opinión,tanto en radio como en tv.
Pues bien, son ganas de buscar las vueltas.Y esto ocurre con una pieza ,cómo no, que trata de religión. El mismo título de la obra no da lugar a otra interpretación que no sea positiva y el autor ya explicó su objetivo.He leído por la COPE (qué raro) que lo más insultante son los dos elementos añadidos:la cruz de farmácia,como ellos la llaman, y el candelabro-metralleta.Para empezar,la cruz imita a las de farmacia pero las de farmacia son de palo corto y de igual extensión,vamos, que lo único que guardan en común es el color verde y su iluminación.Y que yo sepa, hasta el momento el verde es el color de la esperanza y su proximidad como símbolo a la cruz de farmacia representa la necesaria curación. Lo del candelabro…por Dios, está claro que es la respuesta a la metralleta, no la metralleta misma. Hay que ser muy imbéciles para leer otro mensaje. También señalan en su sabiduría que los tres personajes de la obra han intercambiado sus libros…¡OH,DIOSES!SACRILEGIO!! Pues miren ustedes, mejor nos iría si se sentaran en un único día lúcido de sus puñeteras vidas y comprobaran que la base de los 3 libros es la misma y que ninguna religión está en poder de la verdad.
Mezclar churras con merinas es una cosa, pero esto es,simple y llanamente,tocar los cojones. Dicen que es una falta de respeto. ¿Es que hace falta que la obra incluya un elemento más para que lo entiendan?¿Algo como esto?
Incluso así, algún listo creería ver que la paloma se ha cagado en todos, o en alguno más que en otro. Una prueba más de que lo que necesitamos es fe, no doctrinas, y la fe no se basa en un libro.Simplemente está ahí.O la tienes o no la tienes.No conoce jerarquías,ni posturas ni predilecciones, por eso se llama fe.
En lo que se refiere a la expresión artística,pues sí, existe la libertad de expresión y el arte lleva implícita la libertad en su definición. No estamos ante un caso como el de aquél grandísimo cabrón,Habacuc, que dejó morir a un perro de hambre a los ojos de todo dios, sin que nadie hiciera nada por el pobrecito animal.Sí, la gente protestó y negó que aquello fuera arte( porque fue un asesinato ,joder), pero no le hicieron los medios ni la mitad de caso que a esto.
De verdad que lo único que consiguen la gente como esta que valientemente llama falta de respeto y aberración a la obra de Merino,es que la gente como yo no quiera entrar en un edificio religioso ni para mirar las vidrieras,coño.
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Joder hija. Empiezo a creer que estamos rodeados de tarados mentales abducidos por una gran secta. Hoy mismo he tenido pelotera por el mismo tema: la religión de los cojones. Y, como no, el susodicho en cuestión no entendía que metiese en el mismo saco a todas las religiones porque la suya, la católica, por supuesto, era la verdadera y la que tenía más organizaciones que ayudaban al prójimo. Claro, del dinero que se embolsa dicha institución no ha dicho nada. Mira, hasta los cojones. De verdad. No soporto a toda esta peña. El caso es tocar los cojones con los temas religiosos que, por cierto, nada ha hecho tanto malo a la humanidad que las dichosas religiones de los cojones. Pues mira, yo no veo nada ofensivo. Te podrá gustar o no gustar la escultura y la interpretación, pues según los ojos que la miren. Como bien dicen los católicos, si lo que ve tu ojo te escandaliza, arrancatelo. Pues eso, que se arranquen los ojos. A lo mejor la maldad no está en lo que miran sino en quien mira. Y encima los judios, tocate los cojones. Acusan a este tío de que su obra tiene elementos ofensivos para judios, israelíes y luego ellos masacran sin reparo desde hace ni se sabe a toda una población. Solo persiguen el exterminio de los palestinos y se dedican a dar lecciones de moral. Es que no puedo con estas cosas, de verdad. Mira hija, yo solo entraría en un edificio religioso para cagarme dentro. Como bien dice la sabiduría popular: la iglesia que mejor ilumina es la iglesia que arde. Pues eso.