Hasta que no pueda ver las cintas de entonces, no podré decir la fecha exacta.Sólo sé que dentro de nada hará 12 años que nació CPC. Eso de que la vida da vueltas es puro eufemismo. La vida te emborracha y la resaca es la nostalgia que nos embarga en algunos momentos de nuestro presente.
Yo estuve borracha casi un año entero hace 12 años. Estábamos rondando las fechas de carnaval. Mi mayor desventura laboral me había unido a la bonita joven de la foto( foto de grupo,más abajo),R, -yo soy la simpática de los rizos-. Nos llevábamos unos años de diferencia, pero salvo las locuras propias de su edad, mantener conversaciones con ella era fantástico. Tenía un sentido del humor genial, ágil, agudo en las ocasiones delicadas y bruto cuando nos juntábamos con más gente de quintas cercanas a la nuestra. Ella estaba saliendo entonces de una situación personal complicada y yo intentaba ayudar en lo que podía. Una tarde,en una cafetería de la calle Pau Claris, hablando de ex-varios, le hablé largo y tendido del que fue mi primer amor con quince años, Y. Le dije que si nosotros habíamos logrado ser amigos, ella podría lograr lo mismo con su ex. Y con la tontería, acabamos llamándole desde el teléfono público de la cafetería. Recuerdo mi emoción al hablar con él, siempre me ocurría, pero mi sorpresa fue absoluta cuando al invitarle a venir a la cafetería, accedió. Yo tonteaba entonces con un amigo que R ya conocía ,G . Le llamamos también y le invitamos a unirse a la fiesta improvisada cuando saliera de trabajar. Enric, mi hermano , ya estaba con nosotras. Y así, una hora y media después de llamar a Y, estábamos todos juntos en la cafetería.
No puedo explicar la sensación que me invadió al vernos todos juntos allí. Era como si nos conociéramos todos de toda la vida. Las medianas se fueron acumulando en la mesa, junto con los platos de patatas bravas que íbamos vaciando sin pudor y las bromas más picantes que las papas que R y Y iban lanzando sin descanso. Acabamos la fiesta tarde para ser un día laborable, pero con la promesa de volver a vernos dos días después, el sábado, en Carnaval.Y así empezó una rutina que duraría varios meses.
Nos llevábamos todos de puta madre. Nos llamábamos entre semana, nos apoyábamos,éramos una familia en miniatura. En el tiempo que duró aquella aventura, hay dos ocasiones memorables que, en momentos de bajón, me hacen sonreir.
Hicimos tres salidas de fin de semana, pero dos de ellas fueron perfectas. La primera fue a Montsonís, en Lleida. No habíamos ido nunca a una casa rural y nos pareció lo mejor del mundo.Así que, cargamos el coche de G- y cuando digo cargar, es CARGAR-, y nos echamos a la carretera. Ya en el camino, lloramos de risa. El coche de G era un 4×4, y en el asiento de atrás ir sentado sobre las ruedas se ve que era ligeramente incómodo,doloroso en los baches, caótico si además, intentas seguir un mapa de carreteras. Detrás iban mi hermano, R y Y, por este orden. Según R, lo peor se lo llevaba ella por sentirse como el queso de un bikini (gran discusión al respecto de si era el queso o el jamón).Según
ellos, le cambiaban el asiento encantados a una de las ruedas. La invitación casi se convertía en ruego en las curvas. Montsonís nos dió muchas horas de charla y de video, pues la cámara no paró de grabar durante los dos dias y medio que estuvimos allí. Nos fuimos a la aventura con el coche por las cercanías y encontramos un lugar paradisíaco, por donde cruza el rio Segre, que es donde nos hicimos la foto que veis ( abajo), no sin varios intentos previos hasta que logramos salir todos más o menos enfocados. La lluvia de polen era la culpable.
La otra salida fue a Vall-Llebrerola. Si Montsonís me enamoró, Vall-Llebrerola ha pasado a mi historia como las mejores micro-vacaciones de mi vida. Es un pueblo, sí, de tres casas. Dos eran ( ya no) de Eduard y María, una pareja maravillosa que nos trató como si fuéramos de la familia. La Petita, la casa donde nos alojamos, era preciosa como podéis ver.


Antes lo era más que ahora, pero las imágenes que tengo de la casa están en el video que estoy procesando. Desde la piscina oías bajar al Segre desde las montañas, un poco más abajo.Eso y el aire meciendo los árboles, nada más.Bueno, también oías a mi hermano cachonearse de Y por echar el aceite encima de la carne directamente en la barbacoa, mientras se tostaba el coco por la llamarada. Era como si todo fuera nuestro. Una de las noches, nos liamos a improvisar una obra de teatro en la que R y Y eran los protagonistas, yo la directora y G el cámara.Mi hermano , más chulo que nadie, se limitó a estirarse en la cama y hacer de público, el muy cómodo. Ahí nació CPC Productions. Y no me he reído tanto en tan poco tiempo nunca más.
Lo de Proyectos fue un añadido. R y yo siempre hacíamos planes, planes que confiábamos en cumplir pero que eran proyectos un poco locos. Uno de esos proyectos era volver a Vall-Llebrerola cada año. Eso no pasó.No he vuelto allí, ni a Montsonís, ni siquiera a la cafetería de Pau CLaris. No he sido capaz. El grupo se disolvió amargamente, por circunstancias que no vienen al caso. Pero algo ha sobrevivido, algo muy , muy importante. Yo no dejaré de recordar aquellos días, ni a aquellas personas jamás. Sé que a G le va bastante bien.No sé nada de R, le perdí la pista. Pero Y ha vuelto a mi vida. Cuando hablé con él hace unos días, mi emoción al escucharle fue la de antaño, Tiemacil me dijo que hasta la voz me había cambiado. No podía perderle, no después de enamorarme de un desconocido con 15 años para acabar descubriendo a un hombre genial con 25. No hay tanta gente maravillosa en el mundo como para perder a los buenos. Después de 21 años, Y y yo nos hemos puesto de acuerdo una vez más en algo: esta vez, seguiremos estando ahí el uno para el otro.
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Se perfectamente a lo que te refieres con eso de “estar un año borracha”. Yo también tuve un año de esos. Aunque te resulte difícil creerlo yo estaba siempre descojonada de la risa, con mi humor ácido (que ya apuntaba maneras) y mis locuras, solo que me reía sin parar..Ni te puedes imaginar. Ahora dices que estoy zumbada pero aquello era 10 veces más que ahora. Lo cierto es que cuando uno tiene 17 años ve las cosas de otra manera, luego la vida te emputece. Al igual que tu ya no tengo contacto apenas con aquellas amigas de entonces. Bueno, con alguna si pero esa mágia, ese feeling, se perdió hace mucho tiempo. Ahora no dejo de preguntarme cuando las veo ¿que tenía yo en común con ellas? Supongo que solo las ganas de reir y de vivir. Me ha encantado conocer estos comienzos de CPC, pero aun quedaba por llegar yo, jajajajajaj, bueno, y la de los gorrinos. Que dicho sea de paso, mira que es guarra la tía. Besos guapa
Joder…la de recuerdos que me vienen a la cabeza después de leer los tuyos, eres una crack relatando vivencias, me gusta como escribes (no es peloteo heee¡¡), de verdad que cuando lo he leído me han venido a la mente gente que ni me acordaba de su existencia, creo que ¿quién no ha tenido una borrachera como la que tu tuviste?