LELO, EL CERDO TRUFERO
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Estoy más contenta que unas pascuas. Por fin he encontrado a Lelo. Aquel joven fornido de la Benemérita, ese que ya les conté, me lo ha entregado. El cabestro se había confabulado con uno de mis vecinos que, habiendo yo rechazado sus requerimientos, los de mi vecino, decidió vengarse ayudando al cabestro a quitarme lo que más quería. A mi puerco, a mi Lelo. Allí lo tenía, en su pútrida cochiquera. Un lugar infecto donde mi pobre cochón no podía retozar a sus anchas.
Y es que Lelo no es un cerdo cualquiera. Lelo es un cerdo trufero. El mejor de España. Allá donde pone el hocico encuentra una trufa. Tiene un olfato exquisito y localiza las mejores piezas que la tierra esconde.
El cabestro, sabedor del amor que le tengo y del dinero que me reportan sus hallazgos no encontró mejor manera para vengarse de mi. Pero no es el interés pecuniario lo que me ha movido a buscar a mi cochino favorito. Lelo es tremendamente pulcro y cariñoso, y muy inteligente y yo le tengo un apego irracional. Adoro a mi puerco y su ausencia me ha destrozado el alma.
Pero no ha sido a mi sola a la que ha sumido en la tristeza la desaparición del cerdo. Incluso Arzak y Ferrán Adriá me han llamado y se han preocupado por el desarrollo de las investigaciones. No en vano Lelo es el responsable directo del abastecimiento de ese sabroso manjar, las trufas, en sus afamados fogones.
Sabedores de mi pena me envíaron sendas cestas con las mejores viandas y platos preparados por ellos mismos, creyendo que podría ahogar mis penas, al menos temporalmente, deleitándome con esos platos que ellos preparan. Pero ni eso pudo sacarme de mi tristeza.
Hasta el cura, viendo el dolor reflejado en mi rostro, se avino a pedir en la Iglesia por la vuelta de mi cerdo. Yo creo que, más que hacerlo por motivos cristianos lo hizo por motivos mundanos, porque no he vuelto a aparecer por allí ni a lucir escote con el que deleitarle la vista ni calentar sus ideas lujuriosas, pero no le voy a afear el detalle, que, al fin y al cabo, lo que importa es que también se sumó a mi desgracia y pidió por la vuelta de mi adorado puerco.
El caso es que, el “cuerpo” de la Benemérita, se empleó a fondo y consiguió hallar a mi cerdo estrella y ponerlo a salvo. No imaginais la alegría que sentí al ver otra vez a Lelo en casa. Y como saltaba el condenado al verme, loco de contento. No quiero ni imaginar las penas que habrá tenido que sufrir ni las estrecheces.
Eso si, yo misma me personé con la Guardia Civil en casa del cabestro para ver con mis propios ojos como lo llevaban al calabozo. Mi Lelo y yo, que no quise privarle de semejante placer.
Lo que no imaginaba yo es que Lelo iba a perder los estribos de la manera en que los perdió y es que, como ya he dicho, tiene un sentido del olfato muy desarrollado y, al encontrarse frente al cerdo de mi ex, detectó en seguido cierto tufillo que le venía de la entrepierna. Y lo de tufillo es una licencia que me permito porque de sus “bajos” emanaba un pestazo nauseabundo. Y es que, como bien saben los que me siguen, ese asqueroso no se lava ni usa el jabón más que en contadas ocasiones.
Pues bien, Lelo, al detectar esos efluvios, perdió totalmente la cordura y se lanzó cual fiera a sus huevos mordiendolos con fuerza cual bestia salvaje. Tardamos horas en poder lograr que Lelo le soltase las pelotas sin arrancarselas de cuajo mientras el repugnante del cabestro gritaba cual cerdo degollado en plena matanza.
Creo que a mi ex le han debido hacer un “bordado a punto de cruz” de tal tamaño que no va a poder irse de putas en meses, lo cual le está bien merecido.
Lo que me tiene preocupada es el estado de mi Lelo, que después del suceso no ha vuelto a ser el mismo. Incluso ha sufrido una intoxicación a causa de la mierda acumulada que había en los calzoncillos. Y es que nadie mejor que yo para saber el estado de profunda depresión que puede causar ver determinadas zonas corporales del puto cabestro. Tentada estoy de llevar a Lelo a un psicólogo.
Estado en el que se encuentra Lelo en estos momentos tras sufrir el trauma arriba relatado
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jajajajaaja, no me extraña que se le haya quedado el hocico así, si le da alergia el jabón eso debe oler a rayos putrefactos. Desde luego Salus hay que ver lo bien que te lo “montas” con la benemérita para que se hayan llevado detenido al cabestro.
Besos y achuchones
En la foto me ha recordado a Fraga Iribarne echando una siestecita en su escaño. La historia se las trae, Doña Salustiana, y el estilo narrativo, asi como el sarcasmo en grandes dosis, cada vez van a mejor.
¡Besos muy marranos!
jajaja. Es que usted no sabe lo que he penado hasta que he recuperado a mi cerdo, que un cerdo trufero no es cualquier cosa, sabe usted? Que las trufas se cotizan más caras que las fotos de la Sara Carbonero con el Casillas, jajajaj. Besos
Pues ya verá usted lo que se van a cotizar las fotos de Sara Carbonero conmigo. Y eso no es todo, estamos en un trio Sara Carbonero, la princesa Letizia y yo. También quiso meterse en la cama la Duquesa de Alba pero nos negamos. Hay varios medios que nos han ofrecido una millonada por el reportaje, son doce fotos y se nos ve muy bien, pero estamos esperando ofertas más suculentas. Digo “estamos” pero no me refiero a Sara y a Letizia, ¡uf, ellas se negarían en redondo!, tengo un socio que es el que sacó las fotografías, y está empeñado en conseguir mucho dinero para levantar una catedral. Se lo voy a decir a usted pero no lo cuente por ahí, se trata de Monseñor Munilla, que rima con “¡oh, maravilla de pajilla que me hice en la capilla!”
Lo dejo por hoy, me retiro a mis aposentos a orar.
¡Dios bendiga a usted y a su fieles marranos!
jajajajaja, pues de Monseñor Munilla no me esperaba menos. Diga usted que si, saque toda la pasta gansa que pueda. Al fin y al cabo a usted lo protegen desde “las alturas” y si dios está por medio pues ya sabe, aquí paz y allá gloria. Eso si, vendanselo a TELE CINCO que paga millonadas por todo tipo de basura mediática. No me quiero ni imaginar cuando se publiquen las fotos lo contento que se va a poner ese periodista que no deja de repetir que el no es monárquico sino juancarlista, y es que odia a la Leti a rabiar, jajajajaja. Usted si que sabe`¡¡ Pues nada que descanse usted, buen hombre¡¡¡
U
Hombre, un poco estresados estamos con todo este jaleo, pero todo se andará con la ayuda del Señor.
Dios la bendiga, buena mujer, ¡y rece!
Qué imagen la del cerdo comiendose las pelotas de su ex marido. Si se intoxica, menudo disgusto para Ferrán Adriá. En estos momentos, Lelo el cerdo trufero es el animal más importante junto con el pulpo Paul. Un beso.