El enemigo invisible:el maltrato psicológico

Es difícil de detectar,sobretodo desde fuera. El maltrato psicológico está infravalorado, tanto, que asumimos como normales situaciones que, de saber que profesionalmente están catalogadas como maltrato, nos haría , por ejemplo, apagar la televisión más de una vez.

Por desgracia, esa infravaloración se extiende al plano jurídico, pues es  muy difícil aportar pruebas de algo intangible, sólo medianamente computable a través de estudios psicológicos de la víctima.Existen  muy pocas ocasiones en las que sean demostrables a través de pruebas escritas, audibles y/o videográficas, y que las pruebas testimoniales sean tenidas en cuenta como tales, puesto que los jueces suelen asumir partidismos en los testimonios. Asímismo, la presunción de inocencia invita de forma natural a comenzar la casa por el tejado, es decir, a interrogar a la víctima sobre su comportamiento con un clara inclinación a presuponer un origen conductual provocador.

De todas formas, no está de más conocer aspectos sobradamente estudiados por profesionales, que nos pueden ayudar a decidir en qué tipo de entorno vivimos y lo más importante, encontrar en ocasiones, una razón que explique aspectos que impiden nuestra felicidad y evolución como personas.

Generalidades

El maltrato psicológico utiliza como vehículo el lenguaje, la palabra principalmente, pero también el lenguaje de los gestos y determinados comportamientos no violentos pero sí molestos.Algunos maestros en el arte de la manipulación psicológica manejan un lenguaje ambivalente; por ejemplo, a nivel verbal son corteses pero a nivel corporal  muestran rechazo, distanciamiento o disgusto ante la presencia de su objetivo. La persona agredida puede tardar en captar qué es lo que está pasando y por qué se siente incómoda.El maltrato psicológico como proceso puede durar años y puede haberse iniciado de una forma casi imperceptible, simplemente con una atención excesiva y cierta sobreprotección que va asfixiando toda posibilidad de relación de la persona con su entorno.

Proceso mental del/la  maltratador/a

Según estudios, la figura del maltratador es mucho más habitual que la de la maltratadora, pero el perfil que aporto según fuentes se aplica a ambos. De todas formas, en varios de los puntos que se explican a continuación, se habla a la vez de maltratador y víctima.Sugiero leerlo con atención.

1. Sobregeneralización o generalización excesiva: De un detalle sacar una conclusión. “Las mujeres son todas unas putas, sólo quieren el dinero”.
2. Minimización o magnificación: Exagerar por exceso o por defecto. “El golpe que te he pegado, pero si no es nada y hasta te sienta bien ese color en los ojos”.”No me has preparado la comida que a mí me gusta, pero que estás buscando gresca y que te pegue ¿eso es lo que quieres? Eres un desastre, y de verdad qué te la estás buscando, no sé cómo me casé contigo, ya me lo dijo mi madre, esa no sabe ni hacer la O con un canuto”.
3. Pensamiento polarizado: Se trata de percibir la realidad de forma extrema, sin matices. El todo o la nada, también conocido como pensamiento dicotómico.”Lo amo tanto que si se enamora de otra, lo mato”.”Ya no me quieres, ¿por qué me odias?”.

4. Filtraje: Visión del túnel. La persona ve la realidad marcada por un tema principal, cómo si llevara gafas de un color especial. Imaginemos que uno se siente engañado por su pareja y relacionará cada dato con algo que lo corrobore. “Seguro que me engaña, no me hace tanto caso como antes, lleva un vestido nuevo y seguro que tiene un amante”.

5. Catastrofismo: Es un tipo de filtraje que se caracteriza por ver el lado negativo de la realidad. “Si me abandona, no podré superarlo y me suicidaré”.”Si pido ayuda, se me hundirá el mundo, hablarán de mí y ella ha ganado la partida, no puedo, ésto es el final”. La persona usa palabras muy rotundas como horror, terrible.

6. Interpretación o lectura del pensamiento: Inferir lo que piensa el otro sin habérselo preguntado directamente, e inferirlo según esquema de valores propio. “Está pensando en llamar a su madre y ponerme verde, estoy convencido”. “Seguro que piensa en irse con alguna, lo veo en sus ojos”.

7. Personalización: Tendencia a relacionar algo de la situación con uno mismo. Hay un hábito de comparación con los demás o de búsqueda de confirmación en la aptitud del otro. “Me ha dicho que está cansado, seguro que he tenido yo la culpa”. Uno de los grandes retos en terapia es lograr la empatía con la víctima con la persona que maltrata y no dar por hecho que ella es el centro del universo de los demás.

8. Falacia de la justicia: Cuando uno cree que sabe lo que es justo y se piensa que los demás no saben lo que es adecuado.”Ella debe hacer la casa y tenerlo todo ordenado y cuando digo que quiero cama, es cama. Yo soy el que ordena y mando”. Un pensamiento muy típico es que lo mejor para la educación es la mano dura, la disciplina es confundida con la agresividad y la fuerza bruta y uno tiene el poder de impartir justicia porque es padre o madre de familia. El hecho de tener unos determinados roles parece justificar a esos individuos de que pueden hacer lo que les antoje con su pareja o hijos. Ello puede enlazarse con el sentido de posesión sobre las personas con las que convive.

9. Falacia de control: Hay dos formas:

Interna: La de la persona que se siente responsable de todo, de lo bueno y lo malo. “Si me echan del trabajo no seré un hombre”.”Soy el jefe de la casa y digo cómo deben hacerse las cosas”.

Externa: El individuo se siente controlado.”Va a por mí, no me deja ni respirar”. “Si me quedo con los amigos los sábados y los domingos es cosa mía, no me gustan las mujeres que atan a sus maridos, no me molestes más y si voy al fútbol sin avisar es mi problema, como si me voy con amigas”. Uno de los mecanismos que utiliza una persona agresiva es proyectar su deseo de control en los demás, creyendo ser observado y dirigido por los intereses de los demás. Esto puede tener una base aprendida en quellas personas que han tenido una infancia reprimida y qué la consideran adecuada porque es la única forma que conocen.

10. Agresividad: La persona agresiva piensa que los demás deben tenerle respeto o tenerle miedo y la mejor forma de lograrlo es demostrar la fuerza o el sometimiento. Es decir que como árbitro que imparte justicia, puede ser violento y es algo natural y positivo vinculado a su hombría o a una falta de respeto. “Como Manuela se desmande, la arreo un par de hostias que la dejo ciega. Es la mejor forma de que aprenda”. “Eres un inútil, qué no me satisfaces, te diré qué fingido siempre y qué dudo de que Andrés y Ana sean hijos tuyos, eres un débil”. Este ejemplo es un tipo de conducta agresiva de tipo verbal y algunas mujeres se caracterizan por esta conducta violenta. No obstante el agresor masculino también puede usar la agresividad verbal con frases del tipo: “No vales nada sin mí, eres una inútil”.

11. Tener razón: Siempre está en proceso de probar lo que afirma. Es imposible que uno se equivoque y hará lo que sea para probar que tiene razón.”Un hombre como tú debería haber tenido ya un ascenso, con lo que he luchado por ti, deberías haber aceptado el puesto que te ofreció mi padre.”. El sistema que utilizan estos individuos para reafirmarse a si mismos, para reforzar su autoestima es a partir de la tiranía o sometimiento de los demás.

12. Debería: Cuando uno cree que sabe lo que deberían hacer los demás y se siente herido si los demás no lo hacen. Es una creencia del tipo tener razón pero que en el caso del maltratador es muy importante y merece un apartado especial. “Deberías salir menos”.”Ponte la falda más larga, con esa pareces una zorra”.”Debes hacer lo que yo diga y si digo cama ahora, es ahora”. La valía del agresor se basa en tener bajo control a los demás, asfixiando la libertad de su pareja y eliminando toda posibilidad de que se sienta autónoma y con buena autoestima. Los abusos sexuales en la propia pareja son los más frecuentes y se perdonan porque se piensan que tiene menos importancia, incluso se minimizan con el concepto del débito conyugal.

13. Culpabilidad: Cuando uno piensa que los demás son responsables de su situación o se cree el culpable de todos los problemas. Generalmente un maltratador no suele sentirse muy culpable y si lo hace le suele durar poco, en cambio si se siente una víctima. “Me está provocando, por eso he tenido que pegarle. Tiene ella la culpa, me ha sacado de mis casillas”. “Yo soy la víctima, ella miente”. Otra frase que suele provocar indefensión en la víctima es la del agresor que pide disculpas: “Lo siento, de verdad, cariño, eres lo más importante en mi vida. No sería capaz de hacerte daño”-aunque en esos mismos momentos le haya pegado una paliza importante. Lo niega o culpabiliza a la víctima.

14. La falacia del cambio: Una persona espera cambiar a los demás y cree que su felicidad depende de ello. “Cuando te casaste conmigo te lo dije bien claro. Soy el hombre y a mi no me gustan las feministas, así que te quiero callada y sin poner pegas a nada de lo que te diga”. El agresor no acepta a la persona por lo que es si no por lo que cree que debe representar. Es muy típico un deseo de control en temas como la imagen o el tipo de forma de relacionarse con los amigos de él; muchas veces se ven rasgos de este tipo en el noviazgo.Muchas víctimas también piensan que la persona que agrede puede cambiar v para ello ellas deben mostrar comprensión, paciencia, amor y sacrificarse.

15. Etiquetas globales y cosificación: En una etiqueta se generaliza demasiado a partir de una cualidad. Supone un uso estereotipado. “Es mi mujercita, mi niña”.”Eres un desastre y no vales para nada”.”Eres una coqueta, siempre provocando a los hombres”. “Es una mujer, débil y no tiene carácter, debo ser el que lleve los pantalones”. Este sistema de ver al otro le permite al agresor eliminar todo vestigio de apego y tratarlo cómo un objeto.
16. Posesión: La otra persona es un objeto de su propiedad que debe mantenerse obediente y dócil. “Ya sabes lo qué me gusta y el cómo”. “Es mi hombre y si lo toca otra, la mato”.”Ella es mía y no puede fijarse en otros hombres, cómo mire a alguno exploto”. Un tema curioso y por desgracia frecuente es que la infidelidad de uno no tiene importancia, pero en el otro es una falta imperdonable. “Yo puedo andar con muchas mujeres, pero cómo me entere de que me pone los cuernos, ella es la madre de mis hijos”.”A ella debe halagarle que vaya con otras, soy un seductor, un verdadero macho”,pero aquí  ya entramos en la violencia machista.

17. La falacia de la recompensa divina: Espera cobrar algún día todo el sacrificio y abnegación, como si hubiera alguien que llevara las cuentas. Hay resentimiento cuando la recompensa no llega o se es víctima de una situación no esperada. Esta creencia es muy típica en víctimas, pero no olvidemos que los agresores muchas veces se consideran como tal. “Yo he trabajado hasta partirme los cuernos y ella todo el día en casa, un par de guantazos y se piensa que la casa es suya”. “¿Qué hice yo para conocerla y casarme con ella? ¿Qué castigo cometí?”. Muchas personas piensan que la vida es justa y si algo no sale cómo les ha gustado es por algún castigo. Son personas que han sido sobreprotegidas o tienen un ego muy exagerado y no saben hacer frente a un conflicto. Por desgracia el periódico está plagado de noticias en las que un padre o una madre decide matar a sus hijos porque tiene un resentimiento hacia su pareja y luego se suicida.

18. Razonamiento emocional: Cree que lo que siente es verdadero automáticamente.”Siento que me miente, me está mintiendo estoy seguro”. En general se está hablando de personas impulsivas que dan valor más a lo que sienten que a reflexionar y actuar en base a lo qué realmente está pasando.

Vega Funes García, Licenciada en Psicología

Ejemplos de la conducta del  maltratador psicológico

*Te insulta y aunque supliques que cese… no escucha.

*Te exige estar en casa a determinada hora.

*Critica lo que haces, lo que dices, lo que piensas.

*Hace bromas sobre todo lo tuyo.

*Siempre hace las cosas mejor que tú.

*Tú: nunca tienes razón.

*Si compras algo: es caro, o innecesario, o de mala calidad…

*Ante los demás: intenta demostrar que hace todo por la relación, que es quien más se esfuerza porque todo vaya bien.

*Por supuesto es muy galante y educado/a… fuera de casa (allí olvida el Saber Estar)

*Se ríe de ti, no contigo.

*Dice que tu familia le quiere más a él/ella.

*Abre tu correo -sin tu consentimiento- (porque a ti “se te olvida”)

*Toma decisiones por los dos (“siempre son las mejores”) y no consulta.

*En el coche no conduces tú (“lo haces mal”)

*Tus noticias necesita confirmarlas por otra persona (“no eres fiable”)

*Te acusa de su comportamiento en ocasiones agresivo (“eres tú quien provocas”)

Marta Bravo Herreros

Terapeuta y orientadora familiar

Sentirse identificado/a con algunas de estas situaciones, apunta la necesidad de parar un momento y cuestionarnos si estamos recibiendo el trato que debemos y  merecemos. En cuanto a este último término, el de merecer, en el siguiente artículo me centraré en la figura de la víctima, pues uno de los pensamientos que más se afianzan es el de ser merecedor/a de esa conducta, pensamiento producto de la baja autoestima que desarrollan aquellos habituados a estos maltratos.

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6 Comments

  1. Santo dios, pues si que te lo has currado. Viendo todos estos ejemplos dan ganas de salir corriendo. Desgraciadamente es cierto lo que apuntas. Como se presupone la inocencia del que emplea la violencia siempre es la víctima la custionada por el sistema judicial y el ámbito social que la rodea. No obstante, aquí, junto a la violencia psicológica está muy unida la física. Hay un tipo de violencia psicológica que no lleva consigo ni un ápice de violencia, y esa es la más peligrosa, porque no la puedes demostrar. Ni siquiera eres consciente de ella. Es demasiado Sutil (sin acento, jajaja). Muy buen artículo, si señor.

  2. Estoy completamente de acuerdo con Murron,(sin que sirva de precedente, jejeje) te lo has currado. M e descubro nuevamente ante ti.

  3. Entre a esta página tratando de saber si el hablar mucho de mi parte es una forma de agresion y descubro que todo el tiempo me estaba defendiendo antes y despues de sufrir este tipo de abusos y agresiones

  4. Tambien soy nueva en esto y parte de lo que he leido me esta sucediendo con mi pareja ahora entiendo mejor mi situacion, y me parece que mientras mas nos informamos mas seguros nos sentimos para enfrentar este problema.Pero no comparto con otras informaciones de este caso que la solucion sea dejar a nuestras pareja, me gustaria consejos para poder llevar con buenos terminos y arreglar la relacion de las parejas

  5. No me cansare de repetir que es un excelente trabajo de investigación y divulgación, maestra pero te ruego te unas a la causa de reiterar en este tipo de escritos una realidad a veces intencionadamente ignorada, y no es tu caso, pero este tipo de comportamientos también los ejecutan las mujeres a los hombres que por pura tradicionalidad, han sido educados para ser el “sexo fuerte” y lo contrario es ser un calzonazos. Hombres enteros han sido despezados por mentes con ovarios fertiles y perdon por la expresión, tambien quedando marcados de por vida mientras la agresora se ha ido de rositas. Más “maltratador/a” o “maltratadora/dor que “maltratador” a secas. Cuento contigo, Hope y todos los excelentes escribanos de CPC. Un abrazo.

  6. Hace como seis años que deje de usar pantalones, por salud, por decensia, y por comodidad. Ninguna parte del cuerpo del hombre se maltrata tanto como los genitales. Y yo ahora solo uso faldas y vestidos con falda, pero no son faldas o vestidos de mujer; mis vestidos son abajo de la rodilla, sin boleritos ni recogidos, son faldas y vestidos muy sencillos que de seguro ninguna mujer los podria usar, por que fueron diseñados para hombre, pero mi espsoa me ridiculiza delante de mis hjos, y me quiere hacer sentir mal. Y ademas dice que por los maltrato y los abuso por vestirme decentemente, pues para mi el pantalon es una prenda ecxibicionista y muy incomodo y nada saludable

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