Mens sana in corpore sano

“Diario de” trataba ayer de la cirugía estética en malas manos y sus víctimas. El presente post no va a diseccionar el programa por dos motivos:uno, que el programa sólo me sirvió para recordar que quería hablar del tema hace tiempo y dos, que me pareció -de nuevo-que el enfoque era incorrecto pues el objetivo principal era denunciar a los desalmados que practican la cirugía estética fraudulenta y peligrosamente.

En España las operaciones de cirugía estética han aumentado escandalosamente en los últimos años, pero la cifra más preocupante se da sobretodo en menores.  Unas/os menores que obtienen liposucciones, unas tetas o un culo nuevos como premio a las buenas notas o como regalo de cumpleaños.Antes era un coche,con el que también se podían matar.Ahora hemos subido el nivel de riesgo con menos esfuerzo, ya que ni moverse tienen.

Las explicaciones a esas intervenciones médicas siempre son las mismas: traumas e inseguridades. Conozco a poca gente  a los que les guste su cuerpo de cabo a rabo,pero por suerte las neuronas las tienen intactas , por lo que no contemplan pasarse por el escultor. A mi misma jamás me ha gustado mi cuerpo, con esa manía que tiene de engordar cuando le rota y acumular los excedentes en los sitios menos estéticos, pero nunca pasaré por un quirófano por eso. Mi adolescencia estuvo marcada por burlas e insultos por mis colinas y mis michelines, a los que con el tiempo puse números.El seis era y es un cabronazo que jamás me abandona y no me he suicidado.Mi médico de la SS me machacó cuando tenía veinte años diciéndome que era obesa.Lástima que no encuentro una foto de aquella época pero os aseguro que no me parecía ni de lejos a Harley ( el de Lost),es que ni a kilómetros.Lo que pasa es que el médico no suele explicar lo que en medicina está considerado ser obeso;en mi caso hablábamos de sobrepeso, no de obesidad, y como jamás me lo explicó, mis puñetas se convirtieron en camisola pero aparte de eso sigo entera.

Y  un día escuchas a una víctima de un mal llamado cirujano plástico hablando con una boca como un buzón, los labios como neumáticos de Michelín sobreinflados y la cara descuajeringada,que se asemeja a un muñecote de plastilina hecho por un crío de primaria.Y le oyes decir que ahora es cuando tiene el trauma, por no mencionar las secuelas y difícil arreglo que tiene su caso. Y se queja, y llora, y se lamenta por haber confiado en el/la desalmada que le metió las infiltraciones de silicona líquida.¡¡Si es que ya no se puede confiar en nadie,coño!

Sí, me cachondeo. Me burlo de la estupidez humana. Una persona que acude a un desconocido al que no le conoce titulación alguna,-la mayoría de fuera- ni le exige comprobar su existencia ni investiga por su cuenta si está colegiado ,cuyo centro de operaciones está en un piso,cobrando bastante menos de lo que cobran los profesionales y que justifica su conducta diciendo que la necesidad le empujó a ello, no me merece respeto alguno y menos lástima.Se equivocó de necesidad, era otra puerta. De nuevo nos encontramos con la ignorancia voluntaria y la ausencia de sentido común.Estamos ante un problema de incultura. Y no, no acepto que las posibilidades de acceso a esa cultura no son las mismas para todos,porque no hablo de poseer licenciatura ni titulación alguna. Nos encontramos ante personas que no practican la más elemental de las características animales:la curiosidad, esa que nos lleva a preguntarnos las cosas, esa que nos lleva a indagar. Hablamos de personas que no piensan porque no les sale de los cojones. También hablamos de personas que, en muchos casos, no son los palurdos que cabría esperar, que sin ser lumbreras pertenecen a la clase cultural media y de los que no esperas un discurrir tan errático.Padres que han consentido a sus hijos arriesgar su vida, estampando tan felizmente su firma en un documento que consiente que un menor en pleno desarrollo ponga en peligro su bienestar por mejorar su imagen pero que curiosamente no se han preocupado por observar que ese problema primero venía de lejos, y segundo es mental no físico. Y esa es la piedra de toque: los traumas e inseguridades se tratan en el psicólogo o en el psiquiatra, no en la mesa de operaciones. De hecho y para más recochineo, lo primero que te piden antes de una operación de estética es que pases un test psicológico para estimar si estás en plenas condiciones para tomar ese camino, es decir, para comprobar que estés cuerdo,coño. Al mismo tiempo, te pedirán analíticas y las pruebas necesarias para cualquier preoperatorio, porque la talla del cuerpo es precisamente eso,una intervención médica, con los mismos riesgos que cualquier operación.¿Es eso tan dificil de entender?

No puedo sentir lástima porque son operaciones innecesarias.Se me retuercen las tripas cuando pienso en la gente que necesita una operación de ese tipo por motivos lógicos,por accidentes, a consecuencia de enfermedades u otros motivos lícitos y tienen la desgracia de perder la vida en la camilla por mala praxis en manos de profesionales.Esas personas sí son víctimas. Pero ¿una persona sana que decide arriesgarse con un indeseable porque es más barato, porque quiere más morros, más tetas, más polla o menos chicha ? No es víctima de los criminales que ejercen como médicos, es víctima de su estupidez. A los que ejercen hay que eliminarlos pero a los que acuden a ellos  hay que examinarles el coco.

¿Y qué hacemos con los adolescentes? Pues miren ,señores, enseñarles desde pequeñitos a comer bien, hacerles seguir una dieta equilibrada, enseñarles a disfrutar del deporte, si no les gusta uno hay cien más. Quererles y demostrarles lo estupendos que son, lo grandes que pueden ser, no excedernos en alabar la belleza física de nadie, hacer que valoren otras cosas por encima de la belleza física,es decir, HACER DE PADRES, no de camareros, transportistas, compañeros de juegos y banqueros.

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4 comentarios

  1. Murron wrote:

    Señora mía, una vez más coincidimos de cabo a rabo en el tema. Cuando has mencionado lo de las operaciones a menores me ha venido a la cabeza el revuelo armado por los abortos practicados a menores. Que un padre ni se plantee el hecho de que, si su hija se mete en un quirófano para ponerse unas tetas, corre más peligro de palmarla que si se le practica un aborto quirúrgico, es sintomático.
    El problema, como bien apuntas, está en el coco de la gente. En la baja autoestima, en ese ideal de belleza que nos venden y que, parece que ningún padre se atreve a poner a duda ni hacerle a sus hijos dudar de él. A mi siempre me pasó al contrario que a ti. Yo tengo de Indice de masa corporal un 18. O sea, que estoy en el límite. Ese que fijan como -un punto menos y eres anoréxica-. Sabes que como bastante asi que de anoréxica nada. Mi constitución es así. Lo que no he hecho nunca es alimentarme mal. Gracias a dios tengo una madre con dos dedos de frente que sabía perfectamente que darnos de comer para llevar una dieta en condiciones.

    A mi personalmente me parece aberrante que alguien quiera meterse en un quirófano por gusto. Si se parasen a pensar los riesgos que conlleva cualquier operación, por sencilla que sea, se lo pensarían dos veces. Ni siquiera te garantizan que aguantes la anestesia, porque el cuerpo humano es impredecible.

    El problema, como siempre, radica en la educación, en los valores que se les inculcan desde pequeños, en el sentido común y, desde luego, en hacer sentir a esos jóvenes que son estimados y queridos, y que se les acepta tal y como son. Es decir, la autoestima.

    Me parece aberrante que unos padres regalen como premio unas tetas nuevas en vez de hacerle entender a sus hijas que son perfectas tal y como son. Desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que, desde los medios, lanzan mensajes tan aberrantes como que el éxito está ligado a una imagen perfecta,canon de belleza que los mismos medios y la sociedad ha creado.
    Es lo de siempre. Nadie duda de ese canon porque nadie se hace preguntas. Es un canon práctimente imposible de mantener o de conseguir asi que nos pasamos la vida comprando cremas, peelings, potingues para la celulitis, potingues lipoescultores (joder, la mayoría de los que compran esos productos no sabrán ni que son los lípidos). En fin, todo el mundo da por bueno que para triunfar hay que tener un pelo largo y sedoso, un cutis sin una puta arruga, no tener un solo pelo en tu cuerpo, tienes que oler a rosas, unas piernas largas, una cintura de avispa, unas tetas tiesas y duras como obuses y una tripa lisa como una tabla.
    Como bien dices, no es el cuerpo lo que hay que cambiar, son las mentes, y eso, mi querida amiga, necesita algo más que de un bisturí. Necesita de educación, cultura, sentido común, inteligencia, conocimiento, etc, etc, etc ¿me he dejado algo?
    Vamos, todo eso de lo que nos quejamos amargamente todos los días que no existe en nuestra sociedad.
    Chica, mi culo está más caído, mis tetas ya no están tiesas y han perdido dos tallas, tengo arrugas alrededor de mis ojos y de mi boca, mis piernas son feas y están algo torcidas pero el cerebro me funciona que te cagas (bueno, no siempre, jajajaja) y, desde luego, no se me ocurriría cambiar nada de mi aspecto físico. Puedo hacer algo de deporte para mejorar mi imagen y mejorar mi salud, pero de ahí a meterme en un quirófano…. ni que estuviese loca.

    Que pena que haya gente que crea que para que lo acepten necesita ser distinto. Creen que por cambiar por fuera van a cambiar por dentro y eso no es verdad. A uno lo tienen que acerptar por quien es. Una vez te veas bien por dentro te verás de puta madre por fuera.
    Y si, esas tías que les dejan bocas de chorizos hinchados porque se meten en un quirófano tienen lo que se han buscado.
    Joder, que mal está la peña. Y DEJA DE VER TELECINCO, COÑO¡¡¡

  2. Coincido plenamente con lo que estáis diciendo, a mi me gusta mi cuerpo, me gusta como estoy, yo me encuentro buenísimo jajajaja, no sé lo que pude pensar la gente de mi cuerpo pero es que me importa una mierda lo que piensen, mientras yo esté a gusto, y lo estoy que me importa lo que los demás piensen, si uno no se quiere a si mismo quien te va a querer mas, ¿la gente?, pues no, cuando la persona pierde el amor por si mismo lo pierde todo, y lo mismo da que se le pongan tetas, que los morros más grandes, habrá dejado de ser una persona normal para convertirse en una medio muñeca de plástico.
    El tiempo se encarga de que las cosas vayan cayendo por su propio peso, la ley de gravedad es muy fuerte y contra eso no se debe luchar. Murron que tengas el culo caído y entre las tetas el ombligo no quiere decir que por eso pierdas belleza, significa que cumples años que de eso se trata, cosa que toda esa gente que se mete siliconas y toda esa porquería ya veremos lo que aguantan. Debe ser gracioso una tía con 80 años desnuda con una tetas espectaculares y con el culo caído y lleno de arrugas jajajaja,y si las fotos no son falsas, tampoco estas tan maaaallll mmmmmmmmmm jajajajajjaa

  3. Murron wrote:

    Pues no, la verdad es que no estoy tan mal, jajajajaja

  4. Coherencia YA wrote:

    Yo creo que La2 debería ocupar ese espacio público de información veraz y científica en la que se trataran estos y otros temas. Realmente, como dice Hope, es más un tema de autoestima y de falta de neuronas que otra cosa. Operaciones hay y habrá siempre, pero hay que proveer de información a la gente para que tome la mejor elección posible.

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