NO ES MI FIESTA

por MURRON

Hace unos días se prohibieron las corridas de toros en Cataluña.  Esta noticia me llenó de alegría. Por una vez creí que el sentido común y un sentimiento humanitario habían ganado la partida a la barbarie.

Pero, inevitablemente, las voces discordantes se hicieron oir. Como es costumbre en nuestro “ruedo patrio” los políticos arrimaron el ascua a su sardina y utilizaron el hecho en sí como arma política arrojadiza.

No voy a detallar las multiples declaraciones de unos y otros puesto que doy por hecho que los que nos leen ya las han leído sobradamente. Si voy a resumir las opiniones más extendidas:

-Algunos han levantado al toro de Osborne como adalid de una España que se resquebraja y se desgaja. Han utilizado la prohibición de la tortura animal en una plaza como ejemplo claro de la amenaza que sufre la unidad de nuestra querida España, paaaaña¡¡

-Otros se han extendido más e incluso han visto en esta prohibición en Cataluña como un claro ataque de los independentistas catalanes, por no decir un sonado  corte de mangas a aquellos que defienden la unidad de la patria (una, grande, libre, apostólica, romana y sanguinaria).

-Los hay que han defendido la “fiesta” como una celebración inherente a nuestra cultura y una gran seña de identidad. Como algo que forma parte de nuestro acervo cultural y del RH del español de pro.

-Y otros, mucho más sinceros, han insistido en el valor económico de la fiestecilla en cuestión y de la gran cantidad de dinero que mueve el susodicho festejo taurino.

VERGONZOSO-VOMITIVO-REPUGNANTE. Esa es mi opinión sobre todos esos personajillos y politicuchos, periodistas, artistas, etc, etc, que han dejado patente su apoyo a semejante animalada.

Utilizar algo así con fines políticos no solo me parece mezquino sino que, además, me parece de una estrechez de miras acojonante.

Yo estoy en contra de la celebración de las corridas de toros, como estoy en contra de los encierros, de los toros envolaos, del Toro de la Vega y celebraciones patrioteras semejantes. Y estoy en contra porque estoy en contra de la tortura animal. Considero que cualquier sociedad desarrollada, con unos mínimos principios morales, debería tener una legislación que protegiera a los animales de cualquier sufrimiento innecesario.

Soy española y no, no me siento identificada con dicho festejo. Es más, me avergüenza que exploten dicho acontecimiento como reclamo  turístico y que lo vendan como cultura. Cultura, ¿para quién?

Que alguien me explique donde reside la belleza observando como un animal es rejoneado, masacrado en el lomo con picas que se clavan y se quedan enganchadas en su cuerpo mientras desgarran sus músculos y lo ven vomitar sangre. Que alguien me explique donde está la belleza en matar a un animal indefenso y asustado o ver quemados sus cuernos y su carne mientras una multitud furibunda grita enloquecida o sacude pañuelos, cuando no lanzan bragas.

No busquemos razones políticas en esta prohibición. NO LAS HAY. Tan solo el deseo humanitario de no causar dolor gratuito a un ser vivo. No hay belleza en el sufrimiento ni en la tortura. No hemos avanzado. Esto es lo mismo que un circo romano en el que los devorados eran los cristianos por hambrientos leones. Lo mismo que los judios exterminados por cámaras de gas. Es tortura. No hay belleza en la tortura.

A costa de algo tan justo como la petición de que se acabe con estas costumbres bárbaras volvemos al sempiterno tema de las dos Españas, de la ruptura de nuestro país. Me aburre ya la cantinela. España no se rompe.

En Madrid, la Lideresa se apresuró a declarar la fiesta como bien patrimonial de interés cultural. En Canarias los prohibieron porque no había seguidores y no daban dinero pero no han prohibido las peleas de gallos o las de perros.

Y ahora en Valencia Camps se apresura a celebrar un gran acto en favor de los toros, bueno, no de los toros, sino de la matanta de toros en las plazas o en sus distintas versiones según cada municipio.  El pepero de pro defiende  dicha celebración como una seña de identidad del pueblo valenciano.

¡¡Y dale con la burra al trigo¡¡ Es el mismo discurso casposo de siempre. Y todo para defender los intereses de unos pocos que se están enriqueciendo con estos actos. Pero no nos engañemos, la defensa de esta salvajada no es patrimonio de la derecha, que desde partidos de la izquierda, incluído el Psoe, también se defiende esta postura.

A mi todo esto me produce un asco indescriptible y me hace preguntarme que clase de políticos y clase de representantes de la cultura tenemos en nuestro país. Y llego a la conclusión de que no son más que palurdos, gentuza sin un mínimo de humanidad ni principios, a lo que lo único que les mueve es la ambición y los intereses creados, por no decir cierto tufillo patriotero, casposo y pasado de moda.

Sinceramente, si esta es la España del siglo XXI, mal vamos.

por HOPE

Suscribo la opinión de Murron en todos los puntos, pero para aportar algo diferente al presente artículo en esta ocasión voy a echar mano de un biólogo.

No estoy de acuerdo en todo con  Jordi Portabella,pero hay algo que sí comparto con él:su defensa de los toros. Sí, he dicho defensa, pues los que rechazamos las corridas de toros defendemos al animal. Y Portabella, conocido como político de Esquerra Republicana, es, ante todo, biólogo. Hace unos meses publicó un pequeño gran libro, L’Engany de la Corrida ( El engaño de la Corrida), libro que me leí de un tirón en una tarde y que recomiendo encarecidamente a todo aquél que esté en contra tal salvajismo y se atreva con el catalán, aunque espero que no tarde en salir la edición en castellano, pero ese es otro tema.

Portabella es un erudito del tema; el librito, escrito en forma de entrevista hecha por Salvador Alemany, ilustra acerca de los aspectos más debatidos sobre el toreo, desmonta tópicos, descoyunta supuestas verdades y lo hace con pruebas,con datos, con historia y con sentido común.

He aquí una selección de realidades expuestas en su libro:

Parece ser que el mito económico alrededor de la corrida es poco menos que fantástico;si no estuviera fuertemente subvencionada, ya no existiría.La UE la subvenciona a través de los presupuestos dedicados a la ganadería, y las administraciones la subvencionan cuando,a través de ayuntamientos, diputaciones y comunidades, adquieren masivamente entradas para las plazas. Existe un informe de Ganaderos de Lidia Unidos (algo así como la patronal de la corrida) que expresa la situación económicamente deficitária de las explotaciones de toros. Irónicamente, las explotaciones taurinas aumentan pero lo hacen porque las ayudas de las instituciones públicas lo permiten.

Hemos escuchado decenas de argumentos pro-corridas; entre ellos, que hablamos de una celebración muy antigua. Es cierto que en la antigüedad hubo muchas fiestas y rituales con el toro como protagonista, pero lo que conocemos como la fiesta de los toros es una invención del S. XVIII relacionada con viejos espectáculos populares que incorporaban combates con animales y exhibiciones que recuerdan a la caza a caballo y los torneos medievales, con carreras de animales, de donde viene el nombre cursa de braus o corrida de toros, cuando de hecho no hay ninguna carrera, se corre bien poco, no hay ninguna competición de velocidad.

Se habla de toros y se menta a Goya como partidario de la corrida, pero no está tan claro que fuera partidario; de hecho, podría ser que fuera detractor: Recientemente se ha descubierto que la famosa colección de dibujos de toros, la Tauromáquia, estaba originariamente destinada a ilustrar los textos del oponente más claro de la fiesta, José Vargas Ponce y que después por motivos diversos principlamente económicos, se aprovechó de diferente forma. Portabella debe referirse a la obra Disertación sobre las Corridas de Toros, de 1807 y publicada en 1961 por la Real Academia de la Historia.Por lo visto existe una inscripción autógrafa de Goya en una de las planchas de la Tauromaquia que reza “bárbara diversión” y se encuentra en el Museo Británico.Entonces,¿seguro que Goya era partidario o fue tan sólo un observador que plasmó la barbarie?

Se habla de la pureza de la raza, del toro de Lidia, de su agresividad natural. El toro no es un animal agresivo, ni el español ni ningún otro, dice Portabella. Sí que es cierto que el toro de las corridas es una mezcla de animales sólo seleccionados por su particular agresividad, escogidos por su comportamiento, no por un motivo genético,no por su genotipo.Son excepcionales, la rareza, no la norma.Un toro se comporta como un toro, como hervíboro,un rumiante con digestión complicada y lenta , que necesita mucho tiempo.No quiere, prácticamente nunca, combatir. Puede parecer que esto no tiene importancia, pero para los que no lo capten, los animales carnívoros tienen mayor predisposición a la agresividad que los hervíboros, y no debemos olvidar que los toros son vacas con cojones. Pero claro, a todo el que le toquen los cojones, se rebota. Son mamíferos, y los mamíferos tienen una elevada sensibilidad. Nosotros somos mamíferos, no lo olvidemos. Si le clavan un arpón a una ballena, ¿verdad que asumimos que le duele? Pues al toro igual,señores.

Cuando un toro entra en la plaza, lo primero que hace es intentar huir,largarse cagando leches. Por eso las plazas tienen ese diseño redondo o cercano a la forma circular. El toro siempre da un par de vueltas para intentar localizar una salida, hasta que se convence de que no hay salida y que tampoco puede huir por donde ha entrado. El toro ataca porque se siente atrapado, sin escapatoria. Si encontrara un hueco por el que salir, huiría.

No creo necesario seguir transcribiendo el libro. Esto es muestra más que suficiente para primero, sembrar la duda sobre la inmensa cantidad de mierda-tópicos que flotan sobre el tema y segundo, adquirir el libro.

Ayer tuve que cambiar de cadena; en las noticias de T5 aplaudían a los franceses que disfrutaban sus corridas de esta semana mientras tiraban la pullita de turno-nunca mejor dicho- hacia un poco más al sur,apuntando a Catalunya, claro, donde ya no se pueden disfrutar. Disfrutar. Qué vergüenza. En Telemadrid e Intereconomía, corridas programadas este fin de semana.Y no olvidemos a Camps, rindiendo homenaje a la barbarie y jurando por Snoopy que la matanza de toros está asegurada en Valencia como Aguirre protege la mal llamada tradición e identidad nacionales de esta España que se rompe. Joder, con la de tiempo que lleva rompiéndose no sé como nos queda territorio, cara, ojos y culo, porque con la de veces que nos dan…

Pero quizás el mayor cinismo es llamar fiesta a una matanza, proclamar el maltrato y asesinato de un animal como símbolo de identidad nacional y pretender que somos un país civilizado al mismo tiempo. Eso no es ser español. Es ser un cabronazo.

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