Sobre la agresividad

Tener una vida social del tamaño de un melón no te exime de encontronazos. La dinámica de chorro de noticias sobre actos de violencia por parte tanto de jóvenes – y muy jóvenes- como de adultos ha establecido una nueva sectorización de la sociedad : violentos y no violentos. Y como básicamente la sociedad en general goza de la habilidad de la comprensión, los medios favorecen a nuestra catalogación según sus definiciones.
LOS HECHOS
Ayer tuve la desgracia de vivir una conversación que se convirtió en discusión con un miembro de la oficina de correos que creía estar en la obligación de guiar mis pasos desde mi infierno a su cielo. Por una reclamación justificada debido al extravío de un paquete a mi nombre,me puse en contacto telefónico con la oficina encargada y mantuve un diálogo cordial con su responsable. Desde el primer momento el caballero en cuestión me habló con amabilidad;cuestión de tonos, esa amabilidad es la que emplearíamos con un niño al explicarle la teoría de la relatividad,tono de condescendencia que a todos nos molesta y que me hizo imaginarme al tipo con pinta de profeta de teletienda.El tema era simple:el paquete se había devuelto a origen (EEUU) pero sólo constaba una nota por parte del repartidor que justificaba la devolución por datos insuficientes. El envío de ese paquete me había costado un dineral y como previamente había estado hablando con la vendedora que me lo envió y todo parecía correcto, las explicaciones demagogas del responsable de correos me cargaron las tintas. Mi tono de voz era firme, algo mosqueado en momentos puntuales pero siempre dentro de los límites. Y digo esto porque el caballero me reprendió de pronto la agresividad de mis palabras, invitándome a bajar el tono puesto que, y cito, él estaba ayudándome con el paquete y yo estaba siendo agresiva.
Qué manía tenemos en este país de esperar, casi exigir, agradecimiento por hacer nuestro trabajo. Me molestó muchísimo de que me tachara de agresiva cuando lo cierto es que estaba siendo vehemente.Hace unos días, explicaba en un artículo anterior a causa de los (eternos) anónimos de Belén Esteban que las primeras acepciones del diccionario son las más usuales:
vehemente.
1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa. Un discurso vehemente.
2. adj. Ardiente y lleno de pasión.
agresivo, va.
(Del lat. aggressus, part. pas. de aggrĕdi, agredir, e -ivo).
1. adj. Dicho de una persona o de un animal: Que tiende a la violencia.
2. adj. Propenso a faltar al respeto, a ofender o a provocar a los demás.
Pero si consultamos los sinónimos de ambas palabras, por orden de aparición:
vehemente:
1. adj. apasionado, ardoroso, vivo, arrebatado, visceral, temperamental,
impetuoso, fogoso, vigoroso, violento.
agresivo:
1. adj. violento, belicoso, guerrero, batallador, atrabiliario (FORM), pugnaz(POET)
Por la inclusión de violento como sinónimo de vehemente, busquemos violento:
violento:
1. adj (con violencia) agresivo, furioso, salvaje, brusco, arrebatado, atrabiliario (FORM), vesánico (FORM)
Se puede observar que estamos ante una cuestión de matices que dependen de dos aspectos: el contexto y la libre interpretación de la palabra.
Evidentemente, mi primera reacción fue repetir la acusación como para mi, reacción habitual cuando algo no nos cuadra para nada. Como vi que aquello podía eternizarse, bajé el tono a nivel de práctica sumisión hasta casi convencerme de estar en el confesionario de Don Umberto;no contento con mi cesión, no se le ocurrió otra cosa que explotarla aleccionándome y ahí me cabreé de verdad. “¿Ves cómo sabes hablar sin agresividad?¿Ves como tú misma has bajado el tono cuando te lo he dicho? Hasta aquí. Vomité un “¿me va a dar usted lecciones de conducta? Acabáramos! Dígame su nombre, por favor” y,¡¡oh!! colgó el teléfono. Eso, en mi casa,es un acto hostil.
SOBRE LA AGRESIVIDAD
Todo ser humano , como animal racional o no, tiene instintos violentos.Los hay que separan animal de racional y son asesinos, violadores, maltratadores y mil cosas más.Pero, y no hay que olvidar esto, los matices son importantes en la interpretación de las palabras; no hay que confundir la vehemencia con la agresividad, en tanto que la agresividad busca provocar y la vehemencia actúa como válvula pasional de nuestro carácter.Tildar a una persona de agresiva hoy en día es colgarle un sanbenito que de por sí despierta una reacción agresiva. Yo no empecé siendo agresiva, pero actitudes como el menosprecio, la condescendencia, el (estúpido) intento de adoctrinamiento y la prepotencia de esa persona despertaron la agresividad que todos,lo admitamos o no,llevamos dentro. Y todo y así en ningún momento insulté ni grité.¿Quién fue el agresivo en esta historia? No confundamos. Que te hablen con un tono correcto no implica que el mensaje sea positivo, pues te pueden estar llamando gilipollas sin tan siquiera pronunciar una palabra altisonante y para más inri, la sutilidad no es herramienta común en este país que tira de tonillo resabiado para casi todo.
Ahora la moda es llamar agresivo a alguien en cuanto te levanta la voz, dice algo que te molesta o tiene ademanes incorrectos.Ahora maltratador psicológico es cualquiera.Agresivos somos todos menos tú, que nunca has insultado a nadie y que sólo gritas cuando te faltan. Ya,ya,yo también lo creo. Pues mire usted, el primer maltratador psicológico de este país son los medios cuando difunden conceptos erróneos, cuando establecen modas a partir de dramas reales y cuando mienten, y eso,eso sube audiencias y crea madres coraje, pero no nos hace mejor país.
Popularity: 6% [?]







Locos de la Colina