Siempre creí que me daría igual. A fuerza de mantener esa ferrea disciplina de no sentir nada, me convencí de que no sentiría nada. De que la noticia no me perturbaría. Y aquí estoy. Escuchando esta vieja canción de mi infancia, deseando que eso fuese lo que él hubiese sentido antes de irse para siempre. No ...