40 PALABRAS
1-Infancia:
Siempre la he recordado cubierta de un velo blanco, como con una bruma, que no me dejaba recordar con claridad. Ahora empiezan a llegarme recuerdos más nítidos, olvidados, y se clavan como estacas de madera afiladas. Hubo momentos felices, pero no la recuerdo como una etapa idealizada, más bien dolorosa y cruda. En mi caso terminó demasiado pronto.
2-Payasa:
El peor insulto que he oído en mi vida. A pesar de tener la boca de un camionero, creo que jamás se lo he llamado a nadie. Siempre que recuerdo ese insulto me viene a la memoria la crueldad de quien lo profería y el ensañamiento contra quien iba dirigido.
3-Magnolia:
Creo que fué la primera flor que me regalaron en mi vida, junto con los hibiscus rojos que me ponían en el pelo. Su olor me acompaña, incluso, inconscientemente. Tiendo a comprar perfumes que utilizan dicha flor como base para su elaboración. Detecto su olor a mucha distancia y contemplarla me produce un vacío en el corazón y una profunda tristeza y melancolía. Mi padre trepó a un árbol para cogérmela porque yo no dejaba de mirarla. Si la cortas es tremendamente efímera y se vuelve de color marrón. Se pudre. Irónico. Muy irónico y profético.
4-Familía:
Uffffffffff. Soy la pieza discordante. Siempre les he hecho la misma pregunta: ¿de verdad no soy adoptada? Soy muy distinta a ellos y, sin embargo, creo que, en el fondo, somos un montón de piezas de un puzzle que, milagrosamente, acaba encajando. Todavía me pregunto cómo. Cada vez se han ido reduciendo más los miembros que la forman y, a veces, echo de menos aquellas reuniones multitudinarias donde éramos tropecientos. Reuniones que detesto, por cierto. Incomprensible. Y si, la mía es muy variopinta y peculiar. Peculiar de cojones
5-Cine:
Mi salvación. Lo descubrí siendo muy niña y, desde entonces, lo he utilizado como vía de alienación de la realidad. La mejor manera para escapar de todo. Una vez empieza una película dejo de oir y percibir todo lo que pasa a mi alrededor. Solo existe la pantalla y lo que ocurre en ella. No podría vivir sin él. Mi sueño sería tener una pantalla gigante para mi sola y poder llorar a gusto.
6-Música:
Otra de mis grandes pasiones. Crecí con las cartuchos que mi padre ponía en el coche y aprendí que no puedo vivir sin determinadas canciones. El día que mi madre puso a Verdi y a Khachaturian aluciné en colores. Mi primer concierto, los Spandau Ballet. Mi agradecimiento para la persona que me llevó será eterno.
7-Coche:
Lo odio. Bueno, odio conducir. Creo que es lo único que no superaré jamás. El pánico patológico que me da ponerme ante un volante.
8-Mentira:
La odio. No soporto que me mientan, ni las verdades a medias. Cada mentira que me han dicho ha quedado registrada y desgraciadamente tengo memoria de elefante. Crecí viendo mentir y comprabando el daño que esas mentiras causan. Y odio las mentiras que he tenido que decir yo. Ya no las digo.
9-Instituto:
El lugar donde más me he reído en mi vida. Donde empecé de verdad a tener amigas y donde me enamoré perdidamente por primera vez. Él tenía los ojos más negros que he visto en mi vida. Yo era una carcajada continua, salpicada con mis frases lapidarias y mi fina ironía. Y me cogí las melopeas más sonadas y acojanantes de mi vida. Las echo mucho de menos.
10-Hipocresía:
No la tolero. Suelen decirme que tengo “poca mano izquierda”. Lo cierto es que jamás “ascenderé” en ningún sitio porque no me muerdo la lengua. Detesto a la gente que dice lo que otros quieren oir. A la gente no le gusta oir las verdades. Yo soy clarita y digo lo que pienso, aunque eso conlleve ir siempre contracorriente. Agota, pero prefiero nadar hacia arriba.
11-Veneno:
A menudo me dicen que es lo que llevo en la punta de la lengua, y que si me la muerdo la palmo. Lo cierto es que tengo, no diría la virtud, pero si la destreza de saber que palabras utilizar para hacer más daño al contrario. No digo que sea bueno, pero es lo que hay. Suelo ser bastante certera cuando quiero joder a alguien. Herencia de mi padre. Es lo que tiene manejar bien “el concepto”, eh, Patri??
12-Reservada:
Aunque no lo parezca, lo soy. No comparto con nadie, o casi nadie, lo que siento, lo que me pasa o lo que me preocupa. No suelo contar con los demás y me encierro en mi misma cuando me siento amenazada.
13-Cinismo:
Me he envuelto con una buena dosis del mismo. Me he convertido en una cínica porque es la única defensa que he encontrado para enfrentarme a tanta decepción.
14-Decepción:
Me he llevado unas cuantas y me han dolido profundamente. Según House: ”la decepción es la rabia de los débiles”. Yo no lo creo. La decepción es un hueco negro que se te instala dentro y no se cierra nunca, porque te decepcionan aquellos a los que más quieres.
15-Rara:
Mi segundo nombre. Mi familia me lo dice constantemente, desde que era muyyyy chiquitita, mis compañeros, las personas más cercanas. Bueno, Patri no me lo dice. Yo prefiero pensar que soy diferente y única. Y muy peculiar.
16-Maternidad:
Lo más deseado. Un sueño hecho realidad. Es lo mejor que he hecho en mi vida y lo he hecho muy bien. Creo que jamás podré hacer algo tan perfecto. Mi hija es lo más grande que he hecho. Es inmensa. No hay palabras.
17-Ira:
Es un sentimiento que me acompaña muy a menudo. No puedo arrancarlo de mi. Es parte de mi personalidad. No puedo hacerla desaparecer. Quizás porque hay cosas que me hacen o me han hecho mucho daño y no las olvido facilmente.
18-Estupidez:
Sobre todo la humana. No la soporto ni la tolero. Prefiero mil veces a un hijo puta que a un estúpido. Desgraciadamente este país está copadito de ellos. Estupidos me refiero. Bueno, hijos de puta también.
19-Soledad:
Hay dos tipos, la del espíritu y la física. Me he acomodado a las dos, ya era hora. Antes sufría mucho por la soledad de espíritu. Finalmente me he dado cuenta que hay personas que no conectan con los demás. Personas a las que les es más difícil encontrar alguien afín con quien empatizar. Fuí consciente de esa soledad siendo muy niña. Solía ser retraída y callada y me pasaba el día con la nariz metida en los libros o en una película e imaginando todo tipo de vidas paralelas. Sigo haciendolo.
20- Amor:
Creo que es lo que más me ha hecho sufrir en la vida. Cualquier tipo de amor, ya sea filial o de pareja. Supongo que tengo un concepto bastante erroneo de lo que supone y tiendo a ser una dependiente emocial (¡que bien he quedado¡). Lo cierto es que tiendo a confundir la pasión con el amor, y no concibo uno sin la otra. Y ya se sabe, cuando uno no es nada cerebral… suele llevarse hostias de cuello vuelto. Soy una experta en ello.
21-Rencor:
Soy muy rencorosa. Perdono pero no olvido. Si alguien me hace daño lo recuerdo siempre y eso me lleva a la venganza. Eso si, tengo la santa paciencia de esperar, porque aprendí que la venganza se sirve en plato frío. Dicen que no se puede vivir con tanto rencor dentro. Yo aún no he encontrado la manera de sacarmelo de encima. Supongo que se ha enraizado a la rabia.
22.- Viajar:
Una de las cosas que más me gustan y satisfacen en esta vida. Solo cuando estoy en un país extranjero es cuando me siento más yo, más en mi casa. La semana que pasé en Inglaterra me demostró que mi sitio no es donde suelo estar. Osea, que siempre estoy desubicada y fuera de lugar.
23.-Sexo
No lo concibo sin amor y es una parte importante del mismo. Sin amor no hay sexo y viceversa y para que haya amor, en mi caso, tiene que haber mucha química, por ende, para el sexo. Eso si, el cerebro sigue sin hacer acto de presencia y el sentido común, menos. Nunca he sido demasiado práctica en estos temas. Me pierden las vísceras. Y soy tremendamente bucólica, jajaja
24- Cerdo.
El animal por excelencia. Lo tengo puesto en un altar. Cuando era niña me gustaba mucho echarles de comer, en el pueblo, y ver como se atacaban unos a otros para rechupetearse la comida que yo les lanzaba sobre sus lomos. Lo se, yo era una niña muy cruel. Adoro su color sonrosadito. Me inspiran mucha ternura, quizás porque me recuerdan a mi infancia.
25- Perros
Los adoro y sufro muchísimo cuando los veo abandonados. Tengo dos, bastante pedorros (les voy a utilizar como arma de destrucción masiva). A veces creo que ellos son responsables directos del deterioro de la capa de ozono. Son los únicos capaces de hacerme llorar a moco tendido. No puedo verlos sufrir. Durante un buen tiempo un perro, que ya murió, fuí el único al que le contaba mis penas. Pobre, debía de alucinar escuchandome. Eso si, sus ojillos me miraban triste. Señal de que me entendía. Todavía le sigo echando de menos.
26-Patricia
Una tarada a la que encontré en los blogs. Nos pasamos el día pegadas al teléfono, al facebook o a lo que sea. Está tan tarada como yo. Alucino al comprobar cada día que tenemos muchas más cosas en común. Es increible que haya dos personas que se entiendan tan bien. Empiezo a creer que tenemos poderes telepáticos porque ya ni acabamos las frases y nos entendemos a la perfección. Nuestras conversaciones/discusiones evitan que nuestro cerebro se oxide. Es imposible que nos ocurra algo y no lo sepa la otra. Enfermizo. Además hemos creado un mosntruo: “El concepto”
27.-Irlanda
Lo que más quiero. La persona que me cambió la vida para bien. La que me ha hecho mejor persona. Mi paraiso. La tierra prometida. Ese lugar con el que sueño desde que era niña cuando vi “El hombre tranquilo”. El lugar donde se que pertenezco. Mi casa. Lo que ando buscando. Un sueño perpetuo.
28.-Trabajo
Ese lugar donde acabo aburrida y hastiada. No importa cual sea y lo que haga. Acaba por machacarme y dejarme insatisfecha. Algo que nunca me permite desarrollarme como persona. Donde no puedo dar rienda suelta a mi creatividad. Como una cárcel.
29.-Sueños
Cada vez tengo menos. Así es más fácil no venirse abajo. Se me han hecho añicos muchas veces. Algunos me parecen imposibles y uno se hizo realidad. El mejor. No obstante, no soy nada si no sueño. Siempre ando en las nubes. Es la única manera de enfrentar tanta mediocridad.
30.-Blogs
La leche¡¡ Me permitieron poder sacar todo lo que llevaba dentro porque soy incapaz de comunicarme. Mi autismo. Fue como un vicio. Empecé a escribir y ya no he parado. Ahora parezco un mono enjaulado si no escribo algo. A veces me queman las yemas de los dedos y tengo que escribir. Dónde encontré a Patri, gracias a dios. Un oasis en el desierto. Me entendió desde el primer momento. Ahora, cada día, andamos ideando algo nuevo para mantener la ilusión y la chispa. Son como una puerta a nuestra locura y vorágine creativa. A veces parecemos dos auténticas dementes.
31.-Roja:
Lo soy. Hasta la médula. Y republicana. Y cada vez más.
32.-Mel
EL HOMBRE¡¡. El hombre de mi vida. Tremendo. Tremendo. Tremendo.
33.-Dispersión
La mía. Mi seña de identidad. Imposible centrarme porque mi cerebro siempre está trabajando en varios campos distintos. Siempre va a 1000 revoluciones por minuto. Mis conversaciones son estrambóticas. Empiezo hablando de barcos y acabo hablando de burros y luego pregunto a mi interlocutor cómo coño he acabado hablando de burros y que coño le estaba contando. Esta dispersión va unida al caos que soy, al caos que parece ser mi vida, al caos que es mi despacho o mi casa. Pero cuando se me conoce y se siguen mis procesos mentales todo encaja: de pronto entiendes todo y ves como funciona mi lógica. Hasta la fecha creo que solo Patricia ha conseguido descicifrar el misterio.
34.-Observación
Desde siempre. Desde niña. Soy muy observadora. Solía quedarme en las esquinas mirando a los demás. Descifrando gestos. Quizás por ello ahora detecto enseguida si me están mintiendo. Leo el lenguaje corporal con mucho acierto y suelo percatarme de cosas que a los demás se les escapan. Tal vez esta sea la causa de que sepa dar donde más duele.
35.- Intuición
A veces creo que tengo poderes. Intuyo las cosas. Las malas noticias. No sabría explicar exactamente como ni porqué pero, de pronto, tengo sensaciones que me indican que algo malo va a pasar o que algo se está barruntando. No suelo fallar. Desgraciadamente solo las tengo con cosas malas. Tan solo tuve una buena intuición: sabía que estaba embarazada antes de que me lo dijesen. Lo sabía. Lo mismo me pasó con la muerte de mi padre. El día anterior sabía que algo malo ocurría y no dejaba de pensar en él.
36.-Fiel
Lo soy. Fiel a mis amigos, aunque no tenga contacto. Fiel a mis principios. Fiel a lo que creo. Defiendo a ultranza aquello que creo que es justo aunque tenga que pelearme con el mundo. Fiel como un perro. Fiel en el amor, sea de la naturaleza que sea.
37.-Imaginación
La que me permite seguir viviendo. Es un monstruo que se retroalimenta. Uno de mis mayores dones aunque mucha gente no lo entienda. Es mi balon de oxígeno en una realidad que detesto. No me gusta el mundo que me rodea. NO encajo.
38.- Padre.
El gran ausente. Un auténtico desconocido. La vida me mostró lo peor de esa palabra robándome lo que debería haber sido un regalo. Luego, esa misma vida, me regaló otro padre. El mejor. Al que quiero profundamente, tanto que, a veces, duele.
39.-Muerte
Un gran bofetón que, llegada mi edad, empieza a ser una vecina molesta que visita a los nuestros más frecuentemente de lo que quisieramos. Se ha llevado a gente muy querida y a otros no tanto. La última vez que me visitó me mostró algo inevitable. La cruda realidad: que hay preguntas para las que jamás tendré una respuesta. Se llevó consigo toda posibilidad de comprender y de preguntar. De recibir una explicación aunque, de sobre se, que no hay explicación posible. Se llevó toda oportunidad. Lo peor. Saber que después de la muerte ya no hay remedio para nada. No se puede hacer nada. No hay posibilidad de enmendar. No le tengo miedo pero no puedo dejar de pensar que ocurrirá con todas mis cosas cuando yo no esté. Bueno, y no me imagino no estar junto a mi hija. Tengo que protegerla.
40.- Cuarenta
Las castañas que me caen hoy. Fisicamente estoy encantada de conocerme. No estoy tan mal, pero mentalmente estoy para que me echen de comer a los cerdos. No creo que sea la tan cacareada crisis. Simplemente he tocado fondo. De pronto empiezo a plantearme muchas cosas. A mirar mi vida con cierta distancia y a hacer balance. El resultado: ¿que coño he hecho en estos 40 años? Ni la cuarta parte de lo que debiera haber hecho. Soy una insatisfecha patológica. Nunca estoy contenta con nada y nada me satisface lo bastante. Me aburro de todo con facilidad. Y el vacío sigue estando siempre presente. A lo mejor tiene que ser así, a lo mejor es que ese vacío es parte de lo que soy y la soledad es algo de lo que no me puedo desprender, como mi segunda piel. Eso si, recién ahora empiezo a disfrutar de ella. Será que me he hecho mayor.
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