“CHOPPE POZO YO?? NUNCA¡¡¡
Supongo que es más de lo mismo. Que es insistir en algo que estamos cansadas de repetir. Tan cansadas (hablo por Hope porque estoy segura de que piensa como yo) que ya parece inútil. Que nos repetimos más que el ajo. Y lo peor es que, de tanto repetirnos nosotras, de tanto repetirse en las noticias, de tanto repetirse y ser el mismo discurso repetido, ha acabado por convertirse en el pan nuestro de cada día. Ya se sabe. Un hecho que se repite sistematicamente acaba por aceptarse como normalizado. Acaba por no ser noticia. Acaba por diluirse en la nada cotidiana del mundo catódico y de nuestro día a día habitual.
Hoy han muerto otras dos mujeres a manos de sus parejas. Las denuncias por maltrato han descendido en un 8% pero las mujeres maltratadas y asesinadas a manos de sus parejas, lejos de disminuir, se multiplican.
La Ministra de Igualdad dice que hay que denunciar porque es la única forma eficaz de controlar a los maltratadores. Si. Es cierto, hay que denunciar pero no creo que sea la medida más eficaz para controlarlos. Ya lo hemos comprobado.
Hoy venía en el periódico un artículo que dejaba constancia de las barbaridades que publicaba una revista de Pozuelo (Madrid), subvencionada con dinero municipal. Cito textualmente:
“Demasiadas mujeres casadas son egoistas, no aman a sus maridos y sus quejas son tan injustas que provocan el fin de sus matrimonios”. Esta es la teoría sobre las relaciones de pareja que mantiene la Asociación de Familias Numerosas de Pozuelo en uno de sus artículos publicados en su revista, que se edita gracias a una subvención del ayuntamiento.
Textualmente en el artículo se lee: ”Demasiadas uniones se transforman en desuniones por culpa de las mujeres, las cuales no tienen hacia el marido ese amor que es todo: amabilidad, compasión y consuelo. Es tal el egoismo que a veces la mujer le añade al marido cansado, desilusionado, abrumado, preocupado, el peso de inútiles quejas, e incluso a veces injustas. Y todo porque es egoísta: no ama”.
El periódico añade que esta publicación recibió durante el 2009 una subvención municipal de 9.500 euros y en 2010 una ayuda de 6000 euros. Además dicha asociación utiliza un local cedido por la Concejalía de Familia. Por su parte la Comunidad de Madrid también concede una subvención a esta asociación, que recuerda mucho a la Sección Femenina de la época franquista.
No obstante, tanto el ayuntamiento de Pozuelo como Francisco Granados, Consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, se apresuraron a decir que no tienen porque coincidir con el ideario de aquellos a los que subvencionan.
A este señor se le olvidó recordar que muchas asociaciones laicas y ONGS que no son afines al PP han perdido toda subvención de la Comunidad de Madrid este año por recorte de presupuestos. Parece que la crisis no afecta igual a todo el mundo, después de todo.
Pero no quiero centrarme en el partidismo clarísimo a la hora de conceder ayudas dentro de nuestra Comunidad de Madrid. Prefiero centrarme en el mensaje que difunde tan magna publicación.
Así, a grosso modo, yo lo que he entendido es lo siguiente:
-Tu, perra hija de puta, que abrumas a tu pobre esposo, que llega hasta las pelotas de bregar con su jefe, que no le valora en absoluto. Ese sufrido y abnegado esposo, que se deja la piel a tiras en esa oficina, ganando con el sudor de su frente el dinero suficiente para mantenerte a ti y a tus 10 hijos. Tú, desagradecida, deberías esperarlo en casa, bien arreglada y perfumada, con una sonrisa de oreja a oreja pintada en tu cara. Deberías tenerle preparado un gin tonic y el sillón más confortable del salón y preguntarle con absoluto interés que tal le ha ido el día. Y no solo eso, mientras le pones el gin tonic y te arrodillas a ponerle las zapatillas no deberás dejar de mirarlo a los ojos con un gesto de absoluta abnegación y devoción. Como si fuese a dios en los altares a quien estás mirando y no a tu pobre esposo cansado de sufrir en sus carnes las injusticias y el peso de ser el cabeza de familia y lo que ello conlleva.
Dios te librará, perra infame, de lloriquearle o quejarte de que estás harta de quitar pañales, o de estar en casa sin poder realizarte. Que quieres trabajar y hacer algo por ti misma. Y si trabajas, ya te cuidarás de contarle polladas sin importancia tales como que no te consideran o que cobras menos que el cabrón de tu compañero, aunque trabaje menos que tu. Y, desde luego, aunque llegues hasta el coño de currar, tendrás tu casa impoluta, como los chorros del oro, y no osarás lucir ojera alguna.
Has de estar siempre perfecta y solícita. No le agobiarás con estupideces tales como que tienes necesidades, que te duelen los pies o que no te apetece hacer la cena. Y dios te libre de tener filetes de Chopepozo para cenar. Tu, como mandan los cánones, tendrás preparada una cena digna de un sultán, que es lo que se merece ese pedazo de santo, que bastante tiene con haber cargado contigo. Porque, no te confundas, aquí el inteligente y el lumbreras es él. Tu no eres nada sin ese hombre. Tu siempre estarás a su sombra y a su merced, y date con un canto en los dientes porque eres muy afortunada.
No le lloriquearás ni le pondrás un mal gesto ni le afearás sus reproches. Y si él te contesta mal habrás de comprender que tiene muchas presiones y tu has de ser el saco de boxeo donde él pueda descargar toda su mala baba, que para eso te has casado, estúpida. Y si se enfada, recapacida. La culpa la tienes tú y solo tú. Pidelé perdón aunque sea de rodillas y si eso no funciona, aprovechando la postura se la chupas, que una mamada nunca sobra, y, de paso, ayudarás a que tu amado esposo se relaje y descargue todos sus malos humos.
Y por la noche no osarás negarte a hacer lo que él te pida. A ti jamás te duele la cabeza ni el coño. Tu haces lo que él diga y punto. Porque te has casado para prodigarle todo tipo de cuidados a tu marido y él tiene todo el derecho a pedirte lo que le salga de los cojones. Y te sentirás orgullosa sobre todas las cosas de ser su esposa y de que te considere como tal.
Más o menos, a grosso modo, esto es lo que yo entiendo que se desprende de semejante publicación. Luego nos admiramos de que hoy haya habido otras dos muertas a manos de sus parejas.
Poco más que decir. Que hay un libro estupendo que acabo de leer y que recomiendo lea todo el mundo, incluídos los hombres. “Ya no sufro por amor· de Lucia Etxevarría. Un ensayo sobre la dependencia emocional (independientemente del sexo de la pareja) con un lenguaje muy claro y un mensaje muy conciso.
Se acaba con el maltrato cuando uno empieza por reconocerlo. El problema es que mucha gente lo reconoce cuando el maltrato ya ha pasado de un límite. El problema es que hay actitudes y comportamientos tan comunes y habituales que se han hecho costumbre y uno no los concibe como maltrato.
El primer paso para erradicar el maltrato es saber identificarlo. Y el maltrato empieza mucho antes de que nos hayamos dado cuenta. Tal vez la primera vez que te dicen: “tu conmigo no sales así a la calle” o ”no sabes la suerte que has tenido dando conmigo”, o “soy un chollo para ti” o “otro/a gilipollas como yo no vas a encontrar” o “callete la boca que no dices más que tonterías”.
El día que una persona le plante cara a alguien que empieza una conversación con una frase similar a estas y cambien el rumbo de sus pasos en dirección totalmente opuesta a esa persona, entonces habremos empezado a ganar la batalla.
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