por MURRON Hace unos días se prohibieron las corridas de toros en Cataluña. Esta noticia me llenó de alegría. Por una vez creí que el sentido común y un sentimiento humanitario habían ganado la partida a la barbarie. Pero, inevitablemente, las voces discordantes se hicieron oir. Como es costumbre en nuestro “ruedo patrio” los políticos arrimaron el ascua ...