You are here: Home > Indecisos incomprensibles > Carta 7.¿Magdalena o Bollo?

Carta 7.¿Magdalena o Bollo?

Nombre:Magdalena
Edad: 45 años
Caso:
Os escribo porque me encuentro hecha un lío. Soy una mujer casada con tres hijos. A mi marido y a mi siempre nos ha ido bien. Yo tengo una panadería en el pueblo y él tiene un taller de coches. Vamos, que no nos podemos quejar, la verdad sea dicha. Tenemos una chica contratada aquí en el pueblo que nos lleva los recaos y los papeles y ahí es donde me viene todo el  problema.
Mis amigas me decían que poner una muchacha tan joven cerca de mi marido era tentar al diablo, pero la verdad es que Justo es un bendito y ni la mira.  Es más, mi marido besa el  suelo que piso. La chicaes el problema, porque a mi me tiene mu rebullía. No es que de problemas y haga su trabajo mal, uy dios, no quiero yo decir nada que no sea verdad. Si en realidad ella es mu bien mandá y hace los encargos muy rápido y la chiquilla es mu cabal. Es que yo no se como explicar este problema y esto que me ronda por la cabeza, esto que me pasa digo.
Es que yo, cuando esta muchacha está cerca, me pongo como rara, como mu nerviosa. Y yo ya no se como ponerme ni que decir. Virgen del Socorro, que ni las palabras me salen cuando viene a la panadería a recoger los encargos. ¡Si es que la tengo ahí, ahí!. Metida entre ceja y ceja. Y venga y venga a darle vueltas, y venga a venirme a la cabeza… Y yo me pongo a trabajar, ¿saben? , pa quitarme tanto pensamiento raro, y me lío con la masa, y venga a amasar y a amasar, que me duelen los brazos una barbaridad de tanto hacer fuerza.
Y es que eso tampoco es solución porque mientras amaso los bollos me se surjen unos pensamientos mu raros y… bueno,  que no son propios de una mujer casada. Que mi marido es muy hombre y, bueno, ya me entienden ustedes, que yo nunca he tenido queja ni he puesto reparos en nuestras cosas,¿saben a qué me refiero?
El caso es que yo ya no se que hacer para que me desaparezcan estos sofocos, estos pensamientos del demonio, porque esto no puede ser obra más que del demonio. Que me pongo con un estado de nervios que pa qué, que hasta me quedo privá y sin aire y con unos nervios aqui en el estómago, así como si tuviera unos bichos corriendome por ahí abajo.
Miren, que a lo mejor estoy yo enferma y he cogido unos viruses de esos que dicen, que se yo, la gripe esa del pollo, que ultimamente comemos mucho.
Por favor, diganme si saben que es lo que me pasa porque me estoy pensando si ir al médico a ver si me da una medicina que me cure esto. A lo mejor es la menopausia esa que dicen.El caso es que yo necesito que alguien me ayude porque si sigo amasando con estas ansias no se donde voy a poner tanta rosquilla y tanto bollo y me voy a arruinar comprando lilimento pa los brazos.
Responde Frances
Querida Magda,
Me permitirás que abrevie tu nombre, ya que si lo pongo entero me distraigo pensando en tu horno…joder, me refiero a que me pongo a pensar en las magdalenas y me entra hambre, a ver si nos entendemos.
Pues no me sorprende tu caso, ya que mi hermana descubrió también tarde su interés por su compañera de cerámica. Mira, esto puede ser puntual. Como bien dice la mula, somos una especie con tendencia al aburrimiento y al hastío.Algunos nos damos cuenta muy pronto, pero la mayoría se pasa la vida repitiendo un mantra ( mantra, no manta, algo así como una cancioncilla) como “soy feliz, todo me va de coña”,”soy feliz, todo me va de coña”,”soy feliz, todo me va de coña”. Un buen día pasa algo como lo que te ha pasado a ti y descubren estupefactos que no les va todo tan bien. Pero ¡no es el fin del mundo! ¡Alégrate! Acabas de abrir mercado…joder, me refiero a que acabas de abrirte un mundo de posibilidades. Consuélate pensando que mientras los heteros cuando necesitamos un cambio estamos limitados a un solo sector, los bisexuales- que es lo que tú eres- disfrutan de las ventajas de poder elegir más.
Por otra parte, te aconsejo que tomes a la muchacha como la llave de tu secreto, pero que no practiques-¡¡ni lo intentes!!- con ella.Por dos motivos:
1- Las posibilidades de que se encuentre en tu situación o similar son escasas…escasísimas.
2-Tu marido, ese con el que te llevas tan bien, trabaja con ella.Mal rollo,Magda. Con esa,no.
Deberías dejar de darle tantas vueltas a la masa y a los bolllos e irte con el coche a la ciudad.Ahí uno pasa desapercibido. Te hemos enviado una lista de locales de ambiente ( para personas como tu) , un plano y un ticket con 2h de parking gratis. Prueba.  A lo mejor des pués de todo sólo es un antojillo post-crisis.
En el mail que te hemos enviado también te pedimos que nos envies más magdalenas de esas con crema.Francis está tan encantada con ellas que no ha interrumpido a Diego ni una vez, hasta que se han acabado,claro.
¡¡Uff!!¡Qué dia llevo! Me he metido tus magdalenas, la maría de la otra…,no veas!
Pd: Es linimento, querida, no “lili”. De hecho, hoy en dia es pomada, más en concreto Voltarén.
Un saludo,

Frances
  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • Facebook
  • RSS

2 Responses to “Carta 7.¿Magdalena o Bollo?”

  1. murron dice:

    yo creo que esta precisamente lo que tiene peligro es de incendiar y quemar los bollos, las magdalenas y todo lo que pille. Más bien, si yo fuese ella agarraría el linimento ese y me lo pondría en otro sitio que no fuesen los brazos. Menudo calentón tiene la bollera, digo la pastelera, jajaja. Magdalena, guapa, hay que abrirse a otros mundos. NO te circunscribas solo a tu marido. A lo mejor te estás perdiendo todo un mundo de posibilidades y placeres, Pero eso si, no te lies con la chica del pueblo, hombre. Vete a la ciudad que las vecinas son muy malas y envidiosas.

  2. Ál dice:

    qué bueno!!
    Frances tié razón, donde la hoya no metas otra cosa, que con el pan no se juega.
    Aunque la imagen de un ménage à trois, Magda, la mandá y el mandao cerquita del horno no deja de ser sugerente. Sus pasteles serían harina de otro costal.
    Hable con su marido de usted… igual le acompaña en su nuevo camino y lo compartido sabe mejor a la postre que el placer solitario. Que hasta en los encorsetados pueblos hay brisas libres.
    Todo esto siempre contando con el beneplácito de nuestras ilustres consejeras.

Leave a Reply