Hoy tenemos un caso un tanto peculiar y que ha dejado un tanto perplejas a nuestras consultoras. Ante la lectura de la carta se ha oído una exclamación: “pero ¿es que pasan estas cosas de verdad?” y un sonido parecido al rebuzno de una yegüa trastornada.

Nombre: Inocencia
Edad: 40
El caso:
Tengo un problema muy grande y no se a quien recurrir. Hace unos meses le presté dinero a un compatriota, compañero de trabajo. La verdad es que su sonrisa y su dulzura al hablar, su juventud, ustedes saben, me hicieron confiar. Yo trabajo mucho, y me ha costado ganar ese dinero pero, ahora yo le reclamo, ¿ya?, y el no me quiere devolver el dinero. Le presté 3500 euros y 200 para lo del pene, que tenía un problema, y luego pues le saqué un portátil, que lo necesitaba, pero ahora no me paga. Yo le reclamo y le reclamo pero me dice que me busque un abogado. Menudo bochinche que me montó delante de las compañeras. Y claro, ahora que hago, ¿ah? Yo confié, pues, y le dejé el dinero así sin más y no tengo ni papel ni nada que presentar ante un juez. Yo quisiera si ustedes pudieran obligarle a que me pague, que me devuelva mi dinero. Ya pues, ese es mi problema, si ustedes pudiesen hacer algo con él yo les quedaría tan agradecida, porque tengo que verle en el trabajo cada día y yo no puedo perder mi chamba. Con la escandelera que montó capaces son de botarme.
Contesta Frances:
Querida Inocencia, desde luego le haces honor al nombre, aunque permiteme que te diga dos cosas: o mientes o eres más simple que el asa de un cubo. Primero, me cuesta creer que le prestes más de 4000 euros a alguien por el simple hecho de que te parezca buena persona o que sea un compatriota. Si lo has hecho convencida de que el ser humano es bueno por naturaleza, es para hacerte un monumento a la estupidez supina. Seamos francas. Evidentemente estás en una edad en la que ya no es fácil encontrar carne fresca que llevarnos a la cama para darnos un homenaje. Como mucho puedes recoger los despojos de algún cuarentón con barriga cervecera. Entiendo que su sonrisa y su juventud te deslumbraran y presupongo que el inocente muchacho, que de inocente me temo tiene poco, cuando te tenía en pleno éxtasis sexual, te pidió el préstamo mientras te ponía a punto “los bajos”.
Sinceramente, no se que esperas que hagamos nosotras. Legalmente no puedes hacer nada puesto que no te ha firmado ningún recibí por el dinero y, me temo que, una vez te ha sacado la pasta, no volverá a retozar entre tus piernas, que realmente presumo es lo que de verdad te tiene tan consternada. Solamente puedo decirte que espero que el placer obtenido bien valga 4000 euros y, si no es así, le reclames el resto del pago es especies pero exígele que se esmere. Si se niega a ello puedes darte por jodida, que no follada. La próxima vez contratá un gigoló y fija el precio de antemano, te saldrá mucho más económico y empieza a aprender nuestros dichos que son muy sabios: donde tengas la olla, no metas la polla.
Por cierto, cómprate un vibrador. Es el compañero perfecto. Te sale barato y no te deja nunca insatisfecha. Solo me queda una duda: los 200 euros para “lo del pene” ¿era para un alargamiento del mismo?¿ La operación fué un éxito o es ahí donde radica realmente el problema? En fin, espero nos contestes y resuelvas así nuestras dudas.
Responde Francis:
Estimada Inocencia,
¿Tu mamá no te dijo que el dinero, los libros, los discos y las películas no se prestan? Deduzco que no tienes ni libros, ni discos ni películas, por lo que nos queda el dinero y eso, querida, no se presta a un desconocido, se regala. Es decir, que si vas de buena y te piden un préstamo, mejor asume que es un regalo; así no esperarás su regreso, el de ninguno guapa.Pero no creo yo que lo tuyo sea una acción de ONG…
De nuevo mi colega y yo no estamos de acuerdo; presume mi amiga demasiadas cosas y deduce con los bajos que tan a menudo menciona.¿No será que querías obtener algo a cambio de ese dinero y al no verte satisfecha el vil metal recuperó su valor? Y ya que estamos,encanto,¿tú en qué trabajas? Porque, joder, para que te sobren 4000 euros, algo rentable debe ser.Dada tu calidad cultural,dudo que desempeñes un cargo de responsabilidad, aunque a estas alturas me lo creo todo.
De todas formas, nada de todo esto tiene sentido.Me explico: esto es un consultorio sentimental, no un gabinete jurídico y tal como vamos, me voy a ver obligada a poner en terapia a mi colega, pues con toda la mierda que nos enviáis, la muy burra lo relaciona todo con bajos,sótanos,vibradores y neutronoséqué.Lo tuyo es, evidentemente, un caso de morro excesivo, de estafa, de mentira complusiva, de retortijón extremo,de garrapata okupa.En resumen: PASO DE TI, COÑO.
De quién no paso es del imbécil que te birló la pasta, si es que eso es cierto.
Al imbécil: escríbenos.










jajajaja, Muy buena la Mula. Veo que andaba usted, Señora Francis, en pleno encabronamiento cuando contestó a esta descerebrada. Yo pienso como usted, ésta quiso sacar algo a cambio y le salió rana. Pero que guarras que son las mujeres¡¡¡
Otra vez la mula acierta, claro que tiene una ventaja,la de tener dos patas más en el suelo…
Pero me quedo esta vez con la humana, su imaginación vale su peso en oro.
Besos, castos, a las dos