18 años sin ti
Y el tiempo sigue sin curar, menos aún todo. Lo que sà hace el tiempo es robarte memoria, castigar tus capacidades y desgastar tu corazón. Pero se ve que en lo más profundo de mi alma, el dolor es inoxidable,porque no necesito de agenda para sentir lo mismo que sentà este dÃa hace ya 18 años, cuando tu hermano entró en casa y nos informó de tu partida. El alma, por lo visto, recuerda al dedillo.
La sensación de abandono,en cambio, es mayor que la de aquél dÃa. Quizás porque han pasado tantas cosas que tú podrÃas haber mitigado, que me resulta más facil llevar tu ausencia si te culpo de las consecuencias. Quizás porque tengo 35 años y me siento más limitada que cuando tu marcha limitó mis movimientos adolescentes. Puede que porque he hecho de la indiferencia mi actitud de cabecera.
Y el tiempo me gana la carrera, de momento por dos cuerpos.
Es muy frustrante ver como corre delante de mi,lo suficientemente cerca como para rozarlo con la punta de los dedos y lo bastante lejos como para que vencer mi desaliento no tenga casi incentivo.
No, no me lo dejaste nada facil,papá,pero eso tú ya lo sabÃas.
Mañana te enterramos otra vez. Y mañana tengo un compromiso que ,al principio, me hacÃa ilusión,y se ha convertido en un sacrificio. Es uno de esos compromisos por los que cuando estábamos juntos, hubiera dado lo que fuera por estar invitada. Pero hoy lo pienso y sé que me voy a sentir como cuando tenÃa 17 años, eufórica y enamorada de la vida,lo cual sólo hará que recuerde que ya no soy esa persona y que la última vez que lo fui tú estabas conmigo.
¿Recuerdas que siempre te decÃa que no querÃa crecer? Las palabras me fallaron entonces por inexactas. Lo que no querÃa era cambiar.
Y he cambiado.
Te echo de menos.

No hay comentarios
¡Utiliza este formulario para dejar tu comentario!
Deja un comentario