El otro lado del espejo
Debemos ser la única especie del universo con el récord de entierros por metro cuadrado.Enterramos nuestros sueños cuando se nos pone dificil,enterramos nuestras opiniones para que no nos entierren socialmente,enterramos nuestra dignidad por 300 euros más al mes,para que no nos entierren en más deudas,lo enterramos casi todo, pero lo hacemos mal,porque ni siquiera cavamos profundo y un buen dÃa levantamos una alfombra llena de mugre y descubrimos una guerra civil de desilusiones. PodrÃamos decir que entierro es el nuevo sinónimo de amargura.Es la única explicación lógica ante tanta mediocridad. Y como hoy en dÃa es muy inn ser multidisciplinar yo recomendarÃa a los enterradores de facto que hagan algún cursillo de psiquiatrÃa o se metan a profetas.
No puedo evitar reirme cada vez que leo o escucho que las nuevas generaciones son mejores.Deben referirse a que a los nuevos los paren con una pala, ya dispuestos,mientras nosotros tuvimos que encontrar la nuestra confundiéndola a menudo con un rastrillo.
Debe ser por eso también que las tallas de las tiendas son tan ridÃculas;los cuerpos de las nuevas generaciones son pequeños, extraplanos y con alas.Lógico,la mayorÃa llegan vacÃos y se pasarán el resto de su vida buscando su alma entre entierro y entierro.Necesitan por tanto menos tela.
Lamentablemente reconozco que cuando yo formaba parte de las nuevas generaciones jamás habrÃa aceptado que llegarÃa el dÃa que tuviera que escucharme decir cosas como éstas.Era cándidamente ingenua y una idealista cargada de fe en sus semejantes.Ya se encargaron mis semejantes de que depositara mi fe en mejor gestor. Para entonces las monjas que habÃan procurado imprimir en mi el temor divino se habÃan encargado de que fuera más divino MerlÃn que la apostolada católica.
De todas formas, como le comento a Murron en su post, mi secreto es mirarme cuanto menos en un espejo para no recordar la caduca cualidad de mis sueños de antaño;esos sueños nacieron de aquella cándida e idealista mujercita que decidió muy pronto que si ocultaba los sueños tras un espejo,al menos podrÃa echarles un vistazo de vez en cuando y remontar su alma por piezas en vacaciones. Como mÃnimo me ahorro tener que limpiarlos de tierra y de paso, marco la diferencia.¿Porqué tendrÃa que amargarme como los demás si puedo ser creativa incluso en eso?
Vivimos en el PaÃs de Nunca Jamás por que el de las Maravillas nos queda grande.

joder, yo no se ni en que pais vivo¡¡¡¡¡. Mu bueno el post guapa, se nota que estabas inspirada. Yo ya no entierro nada, teniendo en cuenta que a estas alturas la dosis de realidad me soprepasa. Es decir, tengo una sobredosis de realidad, tanta que lo de HOUSE a mi lado es pecata minuta y ya no entierro sueños porque hace tiempo que decidà que era inútil, absurdo y pueril tenerlos.