Busca la felicidad en el lugar correcto
Os dejo un cuento extraÃdo del libro Los 10 secretos de la abundante felicidad:
EL TALLADOR DE LÃPIDAS
En mi paÃs, hay un cuento sobre un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lápidas. Se sentÃa infeliz con su trabajo y pensaba que le gustarÃa ser otra persona y tener una posición social distinta.
Un dÃa pasó por delante de la casa de un rico comerciante y vio las posesiones que éste tenÃa y lo respetado que era en la ciudad. El tallador de piedras sintió envidia del comerciante y pensó que le gustarÃa ser exactamente como él, en lugar de tener que estar todo el dÃa trabajando la roca con el martillo y el cincel.
Para gran sorpresa suya, el deseo le fue concedido y de este modo se halló de pronto convertido en un poderoso comerciante, disponiendo de más lujos y más poder de los que nunca habÃa podido siquiera soñar. Al mismo tiempo era también envidiado y despreciado por los pobres y tenÃa igualmente más enemigos de los que nunca soñó.
Entonces vio a un importante funcionario del gobierno, transportado por sus siervos y rodeado de gran cantidad de soldados. Todos se inclinaban ante él. Sin duda era el personaje más poderoso y más respetado de todo el reino. El tallador de lápidas, que ahora era comerciante, deseó ser como aquel alto funcionario, tener abundantes siervos y soldados que lo protegieran y disponer de más poder que nadie.
De nuevo le fue concedido su deseo y de pronto se convirtió en el importante funcionario, el hombre más poderoso de todo el reino, ante quien todos se inclinaban. Pero el funcionario era también la persona más temida y más odiada de todo el reino y precisamente por ello necesitaba tal cantidad de soldados para que lo protegieran. Mientras tanto el calor del sol le hacÃa sentirse incómodo y pesado. Entonces miró hacia arriba, viendo al sol que brillaba en pleno cielo azul y dijo: “¡Qué poderoso es el sol! ¡Cómo me gustarÃa ser el sol!â€
Antes de haber terminado de pronunciar la frase se habÃa ya convertido en el sol, iluminando toda la tierra. Pero pronto surgió una gran nube negra, que poco a poco fue tapando al sol e impidiendo el paso de sus rayos. “¡Que poderosa es esa nube! – pensó – ¡cómo me gustarÃa ser como ella!â€
Rápidamente se convirtió en la nube, anulando los rayos del sol y dejando caer su lluvia sobre los pueblos y los campos. Pero luego vino un fuerte viento y comenzó a desplazar y a disipar la nube. “Me gustarÃa ser tan poderoso como el viento”, pensó, y automáticamente se convirtió en el viento.
Pero aunque el viento podÃa arrancar árboles de raÃz y destruir pueblos enteros, nada podÃa contra una gran roca que habÃa allà cerca. La roca se levantaba imponente, resistiendo inmóvil y tranquila a la fuerza del viento. “¡Qué potente es esa roca!†– pensó – “¡cómo me gustarÃa ser tan poderoso como
ella!â€
Entonces se convirtió en la roca, que resistÃa inamovible al viento más huracanado. Finalmente era feliz, pues disponÃa de la fuerza más poderosa existente sobre la tierra.
Pero de pronto oyó un ruido. Clic, Clic, Clic. Un martillo golpeaba a un cincel. y éste arrancaba un trozo de roca tras otro. “¿Quién podrÃa ser más poderoso que yo?â€, pensó, y mirando hacia abajo la poderosa roca vio… al hombre que hacÃa lápidas.
– Muchas personas consumen su vida entera buscando la felicidad sin encontrarla nunca, simplemente porque no miran en el lugar adecuado. Nunca podrás ver una puesta de sol si estás mirando hacia el Este y nunca encontrarás la felicidad si la buscas entre las cosas que te rodean. El cuento del tallador de lápidas te enseña que la felicidad no depende de lo que cambies en tu vida… salvo que te cambies a ti mismo.
Gracias a El Secreto llegó a mi vida por la recomendación del libro.
Un saludo, namasté, Tashi Delek
¡NO ME PUEDO CREER QUE NO DEJES HACER COMENTARIOS EN TU ACTUALIZACIÓN¡¡¡¡ Censura, que cabrón¡¡¡¡ TenÃas miedo de mis palabras furibundas? jajajajaja. Venga, ponte manos a la obra y escribe algo decente, aunque sean esas polladas de las que hablas… ya sabes, la felicidad y esa cantidad de memeces. Señor, no me puedo creer que haya gente como tu. Si Peter Pan te conociese saldrÃa por patas, jajajajaja